24 de marzo 2022 - 00:00

Conmoción en el tenis mundial: a los 25 años se retiró la N°1

Inesperado. El retiro de Barty del circuito femenino. A los 25, la australiana anunció que deja de jugar, apenas dos meses después de conquistar el torneo más importante de su carrera, en su tierra natal y rompiendo el maleficio de 44 años sin títulos para tenistas de su país.
Inesperado. El retiro de Barty del circuito femenino. A los 25, la australiana anunció que deja de jugar, apenas dos meses después de conquistar el torneo más importante de su carrera, en su tierra natal y rompiendo el maleficio de 44 años sin títulos para tenistas de su país.

A los 25 años y luego de comandar durante tres temporadas el ranking femenino, la australiana Ashleigh Barty anunció inesperadamente su despedida del circuito profesional. “Hoy es un día difícil y plagado de emociones para mí porque estoy anunciando mi retiro del tenis”, aseguró la flamante campeona del Abierto de Australia en un video publicado en su cuenta de Instagram, acompañada por su compatriota y exjugadora Casey Dellacqua. “Di todo lo que tenía por este bellísimo deporte y me siento feliz. Ese es mi éxito. Ahora quiero perseguir otros sueños”, agregó Barty, la octava tenista de la historia en permanecer más semanas en lo más alto del ranking WTA y la cuarta que reinó durante tres temporadas consecutivas.

Sólo la estadounidense de origen checo Martina Navratilova, la alemana Steffi Graf y la estadounidense Serena Williams, tres leyendas de este deporte, lograron semejante hazaña y Barty se sumó a la lista retirándose cuando estaba en el apogeo de su carrera profesional. Considerada como una de las mejores de su generación, la australiana anunció una decisión que para quienes la conocen mejor no resulta sorpresiva. Cuando tenía 18 años y después de conquistar el título en el torneo junior de Wimbledon con solo 15, ya había “colgado la raqueta” para dedicarse al cricket.

La aventura duró apenas un año antes de retomar el deporte que la consagró y que hoy abandona no por sentirse presionada, como les sucede a algunas de sus colegas, sino por un deseo de sentirse libre de ataduras. “Siento que físicamente di lo máximo y no podría dar más. Eso me basta”, explicó la oriunda de Ipswich, con 15 títulos en su carrera y cuyo caso registra antecedentes similares. Lo mismo sucedió en sus tiempos con el sueco Bjorn Borg, con la suiza Martina Hingis, con las belgas Kim Clijsters y Justine Henin y con la estadounidense Jennifer Capriati, que también pusieron punto final prematuramente a sus carreras, aunque luego volverían al ruedo.

Ganancias

Según consignó la revista Forbes a principios de año, Barty forma parte del top ten de las mejores pagadas del deporte femenino en la temporada pasada. La australiana figuró en el octavo puesto y ninguna tenista ganó más que ella en la cancha en 2021: reportó ganancias totales por u$s 6,9 millones, de los cuales u$s 3,9 millones fueron en los courts y u$s 3 millones fuera del circuito, todo en la temporada pasada. Incluso recientemente firmó un contrato de patrocinio con Marriott Bonvoy y se convirtió en un claro ejemplo de las disparidades salariales que aún existen en algunas áreas del deporte cuando ganó el Masters 1000 de Cincinnati, en agosto pasado, cuando se llevó 222.820 euros por la victoria, mientras que el campeón masculino del mismo torneo, Alexander Zverev, embolsó 571.680 euros.

Durante toda su carrera, en la que acumuló 305 victorias y 102 derrotas, la N°1 del mundo embolsó u$s 23.829.071 solo en premios por torneos jugados, con la última edición del Abierto de Australia, en enero pasado, como punto de inflexión: no solo se adjudicó un cheque por u$s 2.875.000 (récord para un Grand Slam) sino que además rompió el maleficio de 44 años sin que pudieran consagrarse tenistas australianas.

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