Las circunstancias han cambiado. La desaceleración de grandes economías emergentes (por caso, China) o aún la recesión en alguna de ellas (por ejemplo en Brasil), devaluaciones en numerosos países (en Latinoamérica ente otras regiones), reversiones de flujos de inversión internacional, corrimiento del centro de influencia económica de regreso a los EE.UU. (con el fortalecimiento del dólar incluido) y debilitamiento del crecimiento del comercio global, son todas manifestaciones de un nuevo escenario.
Un efecto de ello es la caída de precios internacionales. Para la Argentina en particular (para la gran mayoría de los países, en realidad), ese descenso de precios de sus productos exportados es de importancia mayor. El crecimiento de los ingresos de dólares comerciales (exportaciones medidas en la moneda estadounidense) sólo explicados por mejores precios (sin incluir el alza en volúmenes despachados) fue, para nuestro país, entre 2002 y 2008, del 72%; con años de especial importancia en la incidencia de ese factor "mejores precios" en el crecimiento de las ventas externas, como 2003 (8%), 2004 (9%), 2006 (8%), 2007 (11%) y 2008 (25%). Desde 2011 ese motor al alza en las ventas al exterior de Argentina explicadas por el alza de precios internacionales desapareció. En 2012 la incidencia de los precios en la evolución de las exportaciones fue de sólo un 2%, mientras en 2013 fue del -1%, en 2014 del -2%, y en los primeros meses de 2015, del -17%.
Lo más probable es que ese nuevo escenario continúe en el tiempo por un lapso no menor. Este nuevo escenario pone a Argentina ante la necesidad de planear un diferente mecanismo de inserción internacional. Ya no serán los mejores precios que impulsarán mayores ventas (los mejores precios generaron, a la vez, incrementos en volúmenes, dado que actuaron en aquellos años como incentivo para mayor producción exportable), y la Argentina deberá basar su vinculación comercial internacional a través de productos competitivos (por ejemplo, de origen agropecuario) pero que serán menos rentables, y de otros que deberán generar estrategias de inserción global basadas en atributos que compensen el efecto de precios menores.
Es verdad que está pendiente una mejora en la ecuación de costos para los exportadores. Por eso, las condiciones macroeconómicas deberán disfrutar de un salto de calidad, para recuperar dinamismo exportador (las ventas externas, por todas las razones expuestas, serán este año de unos 25.000 millones de dólares menos que en 2011). Pero como consecuencia, además de las condiciones macroeconómicas, debería esperarse una mejora en las condiciones "meso económicas" (saltos de calidad en los entornos inmediatos de las empresas, entre los que se cuentan las relaciones con proveedores, la infraestructura más cercana, las regulaciones locales) y especialmente en las microeconómicas. En ellas, la generación de atributos competitivos (innovación, instrumentos de márketing -y especialmente de "trade marketing-, arquitecturas vinculares internacionales virtuosas, creación de instrumentos de reputación -certificaciones de estándares, marcas comerciales, alianzas con clientes o socios que califican-, instrumentos asociativos -por ejemplo en la creación de consorcios-, conocimiento incorporado en los procesos de producción o comercialización; son todos ejemplos de alzas cualitativas que deberán producirse para adaptar la oferta exportable al nuevo escenario.
Los precios promedio internacionales de los productos que Argentina exporta fueron el año pasado aún más altos que en todos los años de la década pasada, a excepción de 2008, pero más bajos que en 2011, 2012 y 2013. Y este año -con los recientes descensos- son los más bajos desde 2007. Y la tendencia ha venido moviéndose hacia la baja (este año son más bajos que en 2014, cuando fueron menores que en 2013, año en el que a la vez fueron más bajos que en 2012). Un cambio del "vehículo" de acceso a mercados mundiales (en el que, además, los países desarrollados, con mayores exigencias cualitativas, recuperan presencia); deberá estar, por lo tanto, presente en la agenda de inserción económica internacional argentina para el segundo lustro de la segunda década del siglo.
| (*) Especialista en negocios internacionales. Director de la consultora "DNI" |


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