10 de junio 2010 - 00:32

Contando las horas

Maradona sigue puliendo el equipo. Mientras, aprovecha un momento para distenderse con varias pelotas, durante la práctica.
Maradona sigue puliendo el equipo. Mientras, aprovecha un momento para distenderse con varias pelotas, durante la práctica.
Es verdad que se podría jugar hoy, pero si algo tuvo de acierto esta preparación previa por parte del cuerpo técnico argentino fue la tranquilidad en la que se movió puertas adentro del ya mítico HPC (High Performance Centre). Encima, desde hace varios días en la cabeza de Diego está todo claro, definido. Es decir, el debut del sábado se está cocinando a fuego lento. Una bandada de periodistas coreanos vio el entrenamiento, que tuvo a Maradona al final saboreando un puro en el mismo campo de juego donde volvió a parar a los once que pisaran el césped del Ellis Park ante Nigeria. Jonás será el dueño del costado derecho. Cuando el equipo deba defenderse se parará al lado de Demichelis y Verón se correrá unos metros hacia la línea para hacer de volante, junto a Mascherano y Di María, y arriba habrá tres delanteros netos. Se especulaba que quizá Messi o Tevez sean los enlaces del equipo; sin embargo, en la cabeza de Diego está que el 10 de Barcelona comience las jugadas a espaldas de Obbina, que juega como volante izquierdo, y que si bien tiene gran categoría carece de sacrificio para defender.

Siguiendo con la metodología, ayer la conferencia de prensa tuvo a los números 5 y 6 del plantel, es decir, Mario Bolatti («Soñaba con jugar un Mundial, ahora sueño con ganarlo») y Gabriel Heinze, que fue protagonista del momento más tenso y del más divertido de la ronda. El primero fue cuando el ya reiterativo Juan Carlos Pasman, periodista de América, lo indicó como el hombre más cuestionado popularmente del plantel. «A mí no me critican los hinchas. Sólo lo hacen algunos medios, pero la verdad no sé qué buscás con esa pregunta». El «Gringo» no es de los tipos que más disfrutan en el trato con los periodistas en el último tiempo; sin embargo, ayer recibió un aplauso cerrado de la particular platea. Un colega galo le realizó una pregunta y el defensor le respondió extensamente en un perfecto francés, ovación de los presentes y sonrisa, con algo de sorpresa, de Heinze, que a la hora de hablar de Nigeria elogió la categoría y la fortaleza física de sus jugadores, pero que «el sábado se verá la verdad durante los noventa minutos».

Los escasos 38 kilómetros que separan a Pretoria de Johannesburgo hacen que lo que ocurre en la ciudad más importante del país repercuta al instante. Ayer, el pueblo sudafricano copó las calles para dar un apoyo incondicional a la selección local que dirige el brasileño Carlos Alberto Parreira. Se palpa en el aire que independientemente del evento deportivo en sí, en Sudáfrica se vive como una verdadera fiesta popular y social. Hasta de eso se animó Heinze a dar su punto de vista. «Coincido con las palabras de Drogba (Didier, el marfileño) de hace una par de semanas, cuando dijo que debe ser una fiesta negra y blanca, con todos unidos». No es para menos. Si se habla de unión dentro del plantel argentino, mucho tienen que ver la personalidad y el carácter del «Gringo» puertas adentro de la concentración.

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