13 de febrero 2009 - 00:00

Continúa vigente el magnetismo de Duchamp

Los homenajes por el 40 aniversario de la muerte de Marcel Duchamp se cerraron con una mesa redonda en la que artistas de diversas generaciones ratificaron su fuerte influencia hasta el día de hoy.
Los homenajes por el 40 aniversario de la muerte de Marcel Duchamp se cerraron con una mesa redonda en la que artistas de diversas generaciones ratificaron su fuerte influencia hasta el día de hoy.
Los homenajes y evocaciones con motivo del cuadragésimo aniversario de la muerte de Marcel Duchamp (1887-1968) con cuya exposición «Duchamp: una obra que no es una obra 'de arte'», reabrió sus puertas la Fundación Proa, fueron muchos y variados.

Hubo actividades paralelas, visitas guiadas y de estudio, un coloquio internacional y mesas redondas y antes del cierre, se realizó la mesa redonda «La práctica del arte contemporáneo y Duchamp», moderada por el artista y teórico Horacio Zabala en la que participaron artistas de distintas generaciones que se refirieron a la influencia en su obra del «más fascinante y desconcertante inventor del arte contemporáneo», en palabras de Pierre Cabanne, periodista y crítico francés (1921-2007) autor de «Conversaciones con Marcel Duchamp» (1966).

El artista conceptual Eduardo Costa, un duchampiano de raza, recordó el homenaje realizado por varios artistas en 1977 en la Galería Arte Nuevo en el que participó con su «Duchamp /Costa rueda de bicicleta». Una publicación bimestral de entonces editada por Alvaro Castagnino, cuya jefa de redacción era Nelly Perazzo, muy conocedora de Duchamp, publicó un agudo ensayo sobre diversas obras, entre ellas, «Etant Donnés» que sólo debía exhibirse después de su muerte, según la expresa voluntad del artista. En esa publicación, el crítico Fermín Fevre, en su texto «La lección creadora de Duchamp», destacaba la participación de Costa como un recreador de la obra del artista francés que ha buscado detenerse en el análisis conceptual de este prototipo industrial.

Para Costa, Duchamp es el «artista de los artistas», del que aún hoy emana una energía dinámica contagiosa y la espiral está presente en su obra como símbolo permanente de nacer y renacer.

Alejandro Puente, artista consagrado, miembro de la Academia, señaló que el carácter crítico del arte moderno tuvo en Duchamp un hito fundamental, y se refirió al encuentro con Francis Picabia en 1911, fecha clave que marcará el comienzo de su postura contra el arte retiniano. Trazó también un panorama del arte hegemónico cuyo centro era Nueva York, y su influencia hasta nuestros días.

«Caja en valija», obra realizada entre 1938 y 1942, fue el disparador para que Cristian Segura (1976) concretara la idea de museos portátiles, trabajo que aborda la construcción de la maquinaria en torno a un bien simbólico, específicamente el museo, a través de video-instalaciones, esculturas, arte sonoro.

Mostró, entre otras, «Valijita de ex director», obra autobiográfica e irónica acerca de su experiencia como ex director del Museo de Arte de Tandil, el cartel del Km 0 del Arte Contemporáneo Argentino en Referencia al MACRO ( Rosario) así como el recorte que adopta la arquitectura del Museo Castagnino de dicha ciudad y que encaja dentro de los libros apilados en referencia al espacio expositor.

Segura también juega con la idea del museo itinerante del artista de hoy, que se concreta en las computadoras portátiles.

  • Temas freudianos

    Mariana Heredia (1968), habló de temas freudianos como el proceso creativo, la sublimación, la pulsión sexual, el retraimiento de lo sexual. El téndem artista espectador, éste como intérprete que descifra su obra para después entrar en el tema de la legitimación, la venta y el papel de los coleccionistas como marcadores de tendencias. Una posición algo confusa respecto a Duchamp que no fue un artista inserto en el mercado según los parámetros actuales. Como es sabido, se financiaba a sí mismo, en primer lugar a través de Walter Arensberg, su principal benefactor, enseñando francés en la Academia Berlitz de Nueva York y hacia los 40 y 50 vendiendo obras de los surrealistas Max Ernst, Yves Tanguy y André Masson.

    Margarita Paksa, artista de vasta trayectoria que participó en exposiciones comprometidas con los conflictos de los 60, entre ellas, «Tucumán Arde», pionera del arte conceptual, se refirió a la actitud reflexiva que exige la obra de Duchamp así como al tema del lenguaje, el ingenioso juego de palabras, la estrecha relación entre el título y la obra así como el humor subyacente.

    Luis Felipe Noé, con su característica energía, además de destacado artista, un teórico y analista del complejo mundo del arte, marcó claramente las diferencias entre los «duchampianos» y « duchampistas». Sostuvo que aunque a Duchamp se lo considera fuera de la pintura, nunca la abandonó en el sentido de que quiso ponerla al servicio del pensamiento, buscaba «ver las ideas», y citó frases dedicadas al artista de su libro publicado en 2007 «Noescritos sobre eso que se llama arte».

    Una mesa redonda en la que cada uno expuso sus ideas con libertad, se contestaron preguntas con gran solidez y se estableció un fructífero diálogo con el público, muchas veces teñido de humor.
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