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Continúa vigente el magnetismo de Duchamp
Los homenajes por el 40 aniversario de la muerte de Marcel Duchamp se cerraron con una mesa redonda en la que artistas de diversas generaciones ratificaron su fuerte influencia hasta el día de hoy.
Mostró, entre otras, «Valijita de ex director», obra autobiográfica e irónica acerca de su experiencia como ex director del Museo de Arte de Tandil, el cartel del Km 0 del Arte Contemporáneo Argentino en Referencia al MACRO ( Rosario) así como el recorte que adopta la arquitectura del Museo Castagnino de dicha ciudad y que encaja dentro de los libros apilados en referencia al espacio expositor.
Segura también juega con la idea del museo itinerante del artista de hoy, que se concreta en las computadoras portátiles.
Mariana Heredia (1968), habló de temas freudianos como el proceso creativo, la sublimación, la pulsión sexual, el retraimiento de lo sexual. El téndem artista espectador, éste como intérprete que descifra su obra para después entrar en el tema de la legitimación, la venta y el papel de los coleccionistas como marcadores de tendencias. Una posición algo confusa respecto a Duchamp que no fue un artista inserto en el mercado según los parámetros actuales. Como es sabido, se financiaba a sí mismo, en primer lugar a través de Walter Arensberg, su principal benefactor, enseñando francés en la Academia Berlitz de Nueva York y hacia los 40 y 50 vendiendo obras de los surrealistas Max Ernst, Yves Tanguy y André Masson.
Margarita Paksa, artista de vasta trayectoria que participó en exposiciones comprometidas con los conflictos de los 60, entre ellas, «Tucumán Arde», pionera del arte conceptual, se refirió a la actitud reflexiva que exige la obra de Duchamp así como al tema del lenguaje, el ingenioso juego de palabras, la estrecha relación entre el título y la obra así como el humor subyacente.
Luis Felipe Noé, con su característica energía, además de destacado artista, un teórico y analista del complejo mundo del arte, marcó claramente las diferencias entre los «duchampianos» y « duchampistas». Sostuvo que aunque a Duchamp se lo considera fuera de la pintura, nunca la abandonó en el sentido de que quiso ponerla al servicio del pensamiento, buscaba «ver las ideas», y citó frases dedicadas al artista de su libro publicado en 2007 «Noescritos sobre eso que se llama arte».
Una mesa redonda en la que cada uno expuso sus ideas con libertad, se contestaron preguntas con gran solidez y se estableció un fructífero diálogo con el público, muchas veces teñido de humor.


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