Contundente: la política europea rechaza la Superliga

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Miembros de la Comisión de Cultura y Educación de la Unión Europea pidieron mayor equilibrio entre intereses comerciales y función social del fútbol.

“Estamos en contra de una Superliga conformada por los clubes de elite del fútbol europeo porque creemos que el deporte es un derecho de todos”, afirmó ayer el eurodiputado polaco Tomasz Frankowski, quien con esa frase resumió el contenido de la carta sobre los valores de la Unión Europea respecto del deporte que fue aprobado en la Comisión de Cultura y Educación del Parlamento europeo con 29 votos a favor, uno en contra y una abstención.

Los eurodiputados solicitaron que la Unión Europea se involucre con más compromiso en cuestiones del deporte continental para fortalecer un modelo más equitativo que esté en línea con los valores de inclusión e igualdad y garantice un mayor equilibrio entre los intereses comerciales y la función social que cumple el deporte. La idea es generar mecanismos de solidaridad para destinar más fondos para el deporte amateur y afrontar la desigualdad de género garantizando una mejor distribución de los recursos.

Esas son las recomendaciones contenidas en el texto dirigido a las federaciones deportivas nacionales, así como una mayor atención sobre las condiciones de trabajo de aquellos que se desempeñan en obras de infraestructura destinadas al deporte. Un tema, este último, del que mucho se habló en los últimos años frente a las denuncias de distintas entidades respecto de las condiciones de explotación a las que son sometidos los obreros que trabajan en la construcción de estadios para el Mundial de Qatar 2022.

Asimismo, los eurodiputados reclamaron una mayor visibilidad mediática para los atletas con discapacidad y el aprovechamiento del peso social que tiene el deporte de elite para generar mayor consciencia sobre los problemas que afrontan quienes integran la comunidad LGBT. En el frente financiero, reclamaron una mayor transparencia en las operaciones de transferencias de futbolistas y una reglamentación más estricta sobre la actividad de los apoderados. En ese sentido apuntaron a la aplicación de la regla del “50+1” para la propiedad de los clubes de fútbol que ya está vigente en Alemania, según la cual los inversores privados sólo pueden poseer hasta un 49 por ciento del paquete accionario de los mismos.

Otra cuestión esta de enorme vigencia especialmente en la Premier League, donde la compra del Newcastle United por parte de un fondo de inversión saudita generó controversia en los últimos días. Para aquellos que no se adhieran a estas recomendaciones, que serán sometidas al voto del plenario del Parlamento europeo en noviembre, los eurodiputados prevén sanciones como la imposibilidad de resultar elegidos para albergar grandes eventos deportivos.

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