Convicción de barrilete

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Culminó una semana tan apreciada, seguramente, por las carteras que hallaron, sin esperarlo, los mejores dulces. Que merced a las últimas ruedas, y desde lo analítico, sin intereses de por medio adosando supuestos argumentos, tuvo lo más parecido a una convicción de "barrilete", que solamente pretende estar feliz mientras flota en el aire y hace sus dibujos, acordes con el viento. El Merval resultó la personificación, con sus súbitos aumentos pasando nuevas fronteras, mientras el resumen de los negocios constituyó el elemento para que se mantuviera erguido o después decayera en círculos. Una etapa de agosto -paradoja, por ser el mes más temido del año- que vio florearse al mercado local con ruedas de tres dígitos, en franco ascenso de precios, un pico en $ 136 millones y dos ruedas después cerrar la semana con sólo $ 70 millones y una baja del 1,3 por ciento. Como si de pronto, las "manos mágicas" le hubieran quitado el apoyo sostenido. Para semejante contracción de ritmo, en verdad resultó una baja bien graduada y que no dañó en demasía.

En el exterior, otro "salpicón" de signos que tuvo al Dow con caída del 0,2%, el Nikkei -que perdió el liderazgo anual, a manos del Merval- con el 0,8%, pero los europeos sumando, sobriamente a favor. Y también el Bovespa en alza, con un 1,24%. Con lo cual, el remate de la etapa resultó un total desaguisado, sin conexión entre los recintos y la dirección de los índices. La semana: el resumen completo enfoca a un Dow Jones negativo, como pocas veces, en un 2,23%. El Bovespa favorable con el 3,3% y nuevamente a la cabeza el Merval, que pudo retener un excelente 5,5%. Hoy, aquí feriado. Lo que siga, un misterio. La Bolsa, flameando.

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