4 de noviembre 2009 - 00:00

COPAL tampoco tendrá presidente empresario

Daniel Funes de Rioja
Daniel Funes de Rioja
Carlos Pedro Blaquier, accionista principal de Ledesma; y Luis Pagani, dueño de Arcor, fueron quienes acordaron el nombramiento del abogado laboralista Daniel Funes de Rioja al frente de la poderosa COPAL, la «cámara de cámaras» que agrupa a la industria alimentaria.

Funes de Rioja, que sucederá a Jorge Zorreguieta (presidente del Centro de Azucareros, o sea, otro hombre designado por Blaquier), continuará la línea «profesional» en la conducción de la COPAL: antes de los dos años del padre de la princesa Máxima, la entidad había sido encabezada durante 16 años por Alberto Álvarez Gaiani, otro dirigente sin empresa.

La tendencia se reproduce en casi todos los organismos que representan al empresariado argentino: los dueños de las compañías no encuentran el tiempo -y tampoco el deseo- para ponerse al frente de los reclamos de sus sectores, y delegan ese rol en negociadores-gerentes más o menos hábiles.

Definitivamente, Funes de Rioja encaja en la primera de las descripciones: hombre habituado a lidiar con el sindicalismo (ocupa la vicepresidencia de la Organización Internacional de Empleadores, que forma parte de la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra), fue el elegido por los mayores grupos alimentarios locales para un bienio que se prevé conflictivo y complicado por el surgimiento de un gremialismo de izquierda adepto a los paros salvajes.

Desde las cercanías de Blaquier se explicó que la designación de Zorreguieta había sido para cubrir la transición por la salida de Álvarez Gaiani, pero que por su edad (82) estaba claro de movida que se trataba de un interinato. De hecho, el secretario Hugo Krajnc (Cargill) y el vicepresidente Osvaldo Capellini (La Serenísima) conservarán sus cargos. En cambio, el director ejecutivo Rodrigo Bunge dejará su puesto en marzo próximo, y se le está buscando reemplazante.

El tema fue brevemente tratado ayer en la Unión Industrial Argentina (UIA), durante la sesión del Comité Ejecutivo del que Funes de Rioja es miembro. La reunión representó un cambio de planes para su presidente, Héctor Méndez, quien les había adelantado a sus colegas que la ministra Débora Giorgi había pedido concurrir a la sede de la UIA para conversar con su dirigencia. A último momento, la funcionaria canceló la visita, sin dar demasiadas explicaciones ni pedir reprogramarla.

La razón es sencilla de dilucidar: Giorgi -que iba de visita a la que alguna vez fue «su casa»- se enteró de que la estaban esperando con una larga lista de reclamos insatisfechos, a los cuales ella misma, el ministro de Economía, Amado Boudou; y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, habían prometido dar solución en plazos poco menos que perentorios.

No sucedió así con ninguno de ellos: pese a que Fernández aseguró -por caso- que el tema de la falta de un régimen actualizado de accidentes de trabajo «se soluciona en quince días», ya pasaron casi tres meses desde esa afirmación, y aún el Gobierno no dio paso alguno en esa dirección. «Son los quince días más largos de la historia, y, mientras tanto, los juicios laborales siguen acumulándose, creciendo como una bola de nieve», dijo a este diario uno de los participantes del encuentro fallido con Giorgi.

Desde ya, esto disparó las iras de los presentes en el Ejecutivo, que le insistieron a Méndez que acelere las gestiones ante el Gobierno para que al menos envíe al Congreso un proyecto de ley de ART.

Méndez contó que ayer por la mañana -acompañado por José Ignacio de Mendiguren- había estado en la AFIP para tratar de acelerar la liquidación de las retenciones a las exportaciones no pagadas por el Gobierno a las empresas, y que ascienden a unos $ 1.600 millones. Se trata de otra de las promesas de «pronto despacho» que habían hecho los tres ministros en sus sucesivas visitas a la UIA, pocas semanas después de la derrota del kirchnerismo en las elecciones del 28 de junio.

Sobre el final, Adrián KaufBrea (Arcor), presidente de las Jornadas de la Industria que se harán el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, informó que para el primer día de sesiones en el Sheraton Pilar estaban confirmados el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti; y el ex ministro de Economía Roberto Lavagna; también dijo que se había invitado a Fernández y a legisladores del kirchnerismo, pero por lo sucedido el fin de semana pasado en el Coloquio de IDEA (los mismos invitados, cero presencias) no parece probable que miembros del oficialismo -en funciones o no- se acerquen a Pilar. Sobre todo si para entonces siguen corriendo los «quince días» de la promesa del jefe de Gabinete.

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