- ámbito
- Edición Impresa
“Coral”, lo mejor de “Historias breves VI”
Cuando en 1995 nació la primera edición de «Historias breves», desde el Incaa se anunció que a partir de allí iba a lanzarse una por año. Vale decir, ahora tendríamos que haber visto la número 15, pero somos argentinos, de modo que recién se ha concretado la sexta, y encima se estrena como para cumplir, sobre el cierre de temporada.
No vamos a comentar por enésima vez lo buena que fue aquella edición, las notables figuras que allí se lucieron y lo interesante de aquel año de apenas 25 títulos, pero entre ellos «Patrón», «Caballos salvajes», «Casas de fuego», y otros que han quedado en el gusto del público. Hoy se estrena mucho más, veremos qué queda dentro de 15 años. Mientras, vayamos a la sexta edición, que tiene sus cosas buenas.
A la cabeza, «Coral», de Ignacio Chaneton, alumno de la Enerc. Una criolla mulata, reservada, mascullando algo en su cabeza, una víbora, dos hombres, un suspenso creciente a lo Sergio Leone, con acordes a lo Ennio Morricone y un final preciso y sorprendente, como corresponde a un buen cuento. Igual, con tres minutos menos sería todavía mejor.
Siguiéndola de cerca, «Los teleféricos», de Federico Actis, Rosario, sobre textos de Francisco Sanguinetti, historia (tierna a su manera) de abuelo decrépito y nieto joven, con encuadres atractivos y total indiferencia a los teóricos de moda que la emprenden contra la narración en off.
Luego, dos cortos bastante cortos, de escasísimas palabras, «Rosa», de Mónica Lairana, con Norma Argentina en comprometido personaje de mujer sola, y «Arbol», de Lucas Schiaretti, Córdoba, metáfora de vida en pleno invierno. Y dos cuadros bien narrados y bastante risueños para quien mira de afuera: «Alicia», de Tamara Vives, inquietudes de una gordita en vísperas de encontrarse con el chico del que está enamorada, y «Cinco velitas», de Paula Romero y Michelina Oviedo, con Rita Cortese y Alejandra Darín, donde una madre en busca de empleo se las ingenia para dejar a su hijo colado en un cumpleaños, así se entretiene, lo cuidan, y de paso le dan de comer, hasta que una abuela entra en sospecha.
La lista se completa con «La araña», de Sihuen Ernesto Vizcaíno, cuento de fútbol, bar y prostíbulo de los 50, bien ambientado aunque quizá necesite más extras; «La última», de Jean Cartier, creciente locura del dueño de un criadero donde queda una sola gallina, alias Pechuga, y «El sueño sueco», de Gustavo Riet, acaso el sueño de un chofer llevando una sueca en una noche neblinosa. Todos, trabajos prometedores, aunque pocos excepcionales.
P.S.


Dejá tu comentario