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Corona hoy Irán show con los No Alineados
Mahmud Ahmadineyad
La presencia en la capital iraní del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, combatida hasta último momento por Estados Unidos e Israel (calificaron la cumbre como «mancha para la humanidad»), fue exaltada por los dirigentes de alto nivel iraníes.
Relanzamiento
La presencia de Ban puede interpretarse como un aval a la conducción del movimiento que Irán asumirá mañana, por tres años, con el declarado intento de relanzar el rol a nivel global.
Pero como destacó su vocero, Ban, en las reuniones al margen de la cumbre con la Guía Suprema iraní, Alí Jamenei, y el presidente Mahmud Ahmadineyad, fue crítico, pues les pidió dar «pasos concretos» para demostrar que no están detrás de la bomba atómica.
También calificó de «ofensivas» las declaraciones recientes de Irán hacia Israel.
El premier israelí, Benjamín Netanyahu, dijo ayer que el de Irán es «un régimen que niega la Shoah (Holocausto) y actúa en el intento de eliminar el Estado judío».
El Movimiento de los No Alineados, concebido en 1955 con la conferencia de Bandung y fundado en Belgrado en 1961, surgió en tiempos del no alineamiento de dirigentes como el indio Jawaharlal Nehru, el egipcio Jamal Abdul Nasser y el yugoslavo Josip Broz Tito a las únicas superpotencias de la época, Estados Unidos y la Unión Soviética.
La caída del Muro de Berlín y el nacimiento de un mundo multipolar desplazó la formación que sigue y comprende a 120 países, desde gigantes como India a pequeñas islas del Caribe.
Se trata del rol de dos tercios de las Naciones Unidas y del 55% de la población mundial que Irán proclama querer promover en la escena mundial a partir de la cumbre de hoy.
En la víspera, Ahmadineyad instó a las «naciones independientes» (de Estados Unidos) a «estar codo a codo para lograr justicia y humanidad».
Fuentes oficiales iraníes destacaron que a Teherán están llegando delegaciones de 110 países, de las cuales al menos 80 de ellas a nivel ministerial.
En cualquier caso, como afirmó reiteradas veces en estos días el Gobierno iraní, es un fracaso para la diplomacia norteamericana porque no pudo frenar la afluencia hacia Teherán.
Por primera vez para un presidente egipcio, llegó anoche a la capital del país Mohamed Mursi -Teherán y El Cairo rompieron relaciones hace 32 años- para pasar la presidencia del bloque a la República Islámica.
Agencia ANSA


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