- ámbito
- Edición Impresa
Corte, lista para tratar ley de subrogantes
María Servini de Cubría y Luis Cabral
Pleé realizó su primer planteo contra la ley que le permite fijar suplencias al Consejo de la Magistratura a los dos días de la remoción de Luis Cabral de la Casación Penal federal. La Corte la rechazó en sintonía con la línea que dice que el máximo tribunal sólo interviene en cuestiones relativas a expedientes puntuales, nunca por la vía administrativa. En esta segunda oportunidad, Pleé apeló a un expediente. El texto es contundente. Ahora será más difícil eludir el debate en el cuarto piso.
El máximo tribunal tiene ante todo un desafío que es más político que jurisdiccional: el kirchnerismo elaboró su ley de subrogaciones luego de una consulta concreta a la Corte, algo que Carlos Zannini se ha cansado de repetir en los últimos dos meses.
El objetivo de esa norma era blindar al juez electoral de la provincia de Buenos Aires Laureano Durán, cuya subrogancia, amenazada por fallos de la cámara platense, debía tener el respaldo del Senado. No por nada Durán recibió la regularización de su cargo por parte de la Corte el día previo a que la Magistratura sellara su designación. Un escenario que se complementó con la determinación de que el secretario ascendido fuera monitoreado por la secretaria electoral bonaerense Belén Vergara y, más a la distancia, por la jueza María Servini de Cubría.
La historia habría finalizado sin estridencias si en el ínterin no aparecía el interés negociador de Cabral en la resolución de la constitucionalidad del pacto firmado con Irán. Las ambiciones del subrogante fueron el principio de su fin en el primer piso de Comodoro Py. Lo descubrió demasiado tarde, en un plenario de la Magistratura que tuvo un giro inesperado y en el cual se vio sentado sin el respaldo de los dos consejeros del radicalismo. Tres días antes, el canciller Héctor Timerman le había dado a entender, en un encuentro reservado, que su salida era una posibilidad real y no sólo una bravuconada.
Ahora la Corte tiene que resolver sobre una ley que en primera instancia tuvo su aprobación, pero que los acontecimientos crearon un escenario en el cual gran parte de los presidentes de las cámaras federales le solicitan a Ricardo Lorenzetti que la norma sea anulada. Es una posición incómoda. Especialmente cuando la semana pasada el asesor predilecto del papa Bergoglio se quejó de que los jueces avanzan sobre las leyes del Congreso.
La presión sobre la Corte desde las instancias inferiores se incrementará a medida que pasen los días y el conjuez Vázquez resista en su vocalía de la Casación. Él mismo ya asegura que sólo un fallo de la Corte puede hacerlo partir de su despacho. No le falta razón, especialmente si la presidenta de la Casación, Ana María Figueroa, sigue sin requerir el fallo de la Cámara en lo Contencioso para materializar la partida de Vázquez. El atajo que ofrece el panorama actual es dilatar cualquier resolución a la espera del resultado de la presidencial. Mientras tanto, esperan en la Corte, el oficialismo debería abstenerse de cualquier inmersión en subrogancias claves. A fin de cuentas, como escribiera Victor Hugo, el futuro siempre es oportuno para los audaces.


Dejá tu comentario