Después de haber vivido una jornada espectacular, donde se batieron varios récords, los inversores se decantaron por las ventas y Wall Street cerró con números negativos. Pocas son las jornadas, donde el júbilo bursátil fue tan contundente como el del primer día del mes de marzo, discurso presidencial mediante. Pero calmadas las aguas la toma de utilidad era lo que seguía. Además se avecina la reunión de dos días de política monetaria de la Reserva Federal del 14 y 15 de marzo. El índice Dow Jones de Industriales finalizó en 21.002,97 puntos bajando el 0,53%, el S&P 500 se situó en los 2.381,91 puntos perdiendo el 0,59% y el Nasdaq Composite depreciándose el 0,73% llegó a los 5.861,22 puntos.
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Por su parte , las Bolsas europeas operaban ligeramente dispares, Londres bajó el 0,01%, Fráncfort 0,06% y Madrid 0,36% mientras que París subió el 0,06%.
Llegó la era "Brexit". Bajo una fuerte presión de los políticos que desean abandonar la UE e incluso de la primera ministra Theresa May, el gobernador del Banco de Inglaterra parece haber asumido algunas de las teorías de los fans del "Brexit". En una presentación en el Parlamento, el funcionario Mark Carney dijo "que el resto de Europa puede perder más que el Reino Unido si hay un 'Brexit' duro, que implique la ruptura brusca de las relaciones comerciales y económicas entre las dos partes".
En realidad, las palabras de Carney se referían al área de servicios financieros. En su opinión, en caso de una debacle en los mercados al producirse ese divorcio controvertido, las empresas y bancos británicos podrían seguir financiándose gracias a su acceso a los inversores de la City de Londres, mientras que los inversores del resto del continente europeo, carecerían de esta fuente de capital. David Davis, ministro encargado de negociar el "Brexit", manifiesta que como el Reino Unido importa más productos de Europa que los que exporta, la aparición de tarifas comerciales perjudicaría más al resto de la UE. Ambos Carney y Davis parecen no recordar que aunque en términos absolutos sus teorías pueden ser correctas, en términos relativos parece que el Reino Unido perdería mucho más que los países europeos.
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