14 de julio 2010 - 00:00

Crece guerra entre los híper y negocios pyme

Se aproxima un nuevo capítulo en la sorda guerra entre hipermercados y supermercados: la semana que viene, la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) y la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (FASA) presentarán un anteproyecto de ley -que esperan sea tratado por los legisladores- para regular la instalación de grandes superficies comerciales en todo el país.

La movida de estas dos cámaras claramente apunta a impedir el crecimiento y la expansión de las grandes cadenas comerciales, y favorecer la instalación de bocas de venta de tamaño chico y mediano.

La génesis de esta guerra se remonta a 2003, año en que la CAS era la única cámara que agrupaba al sector supermercadista; bajo su paraguas se cobijaban desde el minimercado de una ciudad del interior hasta las cadenas internacionales que arribaron al país en los 90.

Eso cambió tras la crisis de 2002; conscientes de que sus objetivos eran no sólo distintos, sino hasta confrontativos, las grandes cadenas se abrieron de la CAS y conformaron su propia cámara, la ASU (Asociación de Supermercados Unidos) con una sola excepción: los franceses de Carrefour eligieron permanecer como cabeza de la CAS, y no cambiaron de barco.

Esa realidad se modificó el año pasado, cuando los franceses se unieron a las otras grandes cadenas (desde la estadounidense Walmart hasta la local La Anónima) en la ASU. Y desde entonces la guerra entre las grandes superficies y las cadenas de locales medianos (todas ellas, de capitales nacionales) fue obvia.

Básicamente, el proyecto que será entregado a la Cámara de Diputados apunta a -según el comunicado que anuncia su lanzamiento- «la defensa de la competencia, la libre elección del consumidor y la protección del desarrollo de las pymes y los puestos de trabajo que generan, frente a la amenaza que significa toda forma de comercialización que tienda a la concentración económica o a la distorsión de un mercado determinado, o a una sobreoferta de bienes».

No es difícil leer entre líneas: a los ojos de los empresarios agrupados en la CAS, los grandes supermercados personifican «la concentración económica» y «la distorsión de un mercado determinado». Cabe recordar que desde hace casi una década -y salvo en los casos de terrenos que ya tenían aprobados sus planos para la instalación de hipermercados y centros comerciales- en la provincia de Buenos Aires está vedada la construcción de grandes superficies. Lo mismo sucede en Santa Fe y en Entre Ríos, y en una multitud de municipios de todo el país.

Según fuentes de la ASU, los principales perjudicados -de aprobarse la iniciativa de la CAS- serán los consumidores. «La gente tiene que poder elegir dónde compra, y los empresarios tienen que ser competitivos», apunta Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la ASU. El dirigente da dos ejemplos: uno es el plebiscito que se hizo en agosto pasado en Bariloche para decidir si se permitía la instalación de una cadena extranjera; el 80% votó por la afirmativa. El otro son las cadenas El Nene (tres tiendas en La Plata) y Josimar (ocho en el sur del GBA), que hoy no pueden expandirse justamente por las limitaciones que impone la legislación bonaerense.

«El caso de la mendocina Atomo es claro: cuando llegaron las grandes cadenas a su provincia, en lugar de lamentarse, hacer lobby o vender, se profesionalizaron y se hicieron competitivas; hoy son la décima cadena por ventas a nivel nacional», explica Vasco Martínez.

Agencia ANSA

Dejá tu comentario