10 de diciembre 2010 - 00:00

Crece la rebelión demócrata en EE.UU.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se sabe políticamente debilitado desde la derrota demócrata en los comicios legislativos del 2 de noviembre. En ese escenario, busca pactar con la oposición, pero sólo atiza el descontento entre sus propias filas.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se sabe políticamente debilitado desde la derrota demócrata en los comicios legislativos del 2 de noviembre. En ese escenario, busca pactar con la oposición, pero sólo atiza el descontento entre sus propias filas.
Washington - Se extendió ayer la rebelión de los legisladores demócratas contra el acuerdo logrado entre la Casa Blanca y la oposición republicana para prorrogar el recorte de impuestos establecido durante el mandato de George W. Bush, que beneficia también a los contribuyentes más ricos, lo que provocó inquietud en la administración de Barack Obama y obligó al propio presidente a pronunciarse sobre el tema por segundo día consecutivo.

La mayoría de los demócratas de la Cámara de Representantes repudió ayer el pacto fiscal y exigió que se presente una iniciativa modificada. Los analistas dudan de que la extensión del desafío pueda hacer peligrar su aprobación en la Cámara baja una vez que la Casa Blanca ponga en marcha su poder de presión. Además, destacan que la habilitación del tema en el plenario depende de la firma de la presidenta saliente de la cámara, Nancy Pelosi, quien ha cuestionado el acuerdo.

El bloque demócrata, que forman 255 legisladores, apoyó en una sesión a puertas cerradas y por voto a viva voz, una propuesta del representante Peter De Fazio, de Oregón, que instruye a sus dirigentes para que planteen otras alternativas al pacto. «¡Sólo digan no!», corearon los legisladores en un momento.

Una portavoz de la oficina de prensa de la Cámara de Representantes explicó que el desafío oficialista al presidente implica que la votación, probablemente, no ocurrirá hasta la próxima semana.

El resultado contra el pacto fue abrumador y sólo «hubo una persona que votó en contra, ésa fui yo», dijo la representante Shelley Berkley, de Nevada.

Previamente, un grupo de 54 legisladores demócratas había enviado una carta a Pelosi en la que indicaban que se oponían al pacto porque mantiene los recortes de impuestos para los más acaudalados, esto es quienes ganan más de u$s 250.000 por año. También impugnan que las propiedades de más de u$s 10 millones sigan exentas del pago del impuesto a la herencia.

Obama y los republicanos, que a partir de enero tendrán mayoría en la Cámara baja y más legisladores en la alta, acordaron un conjunto de medidas fiscales que incluye la extensión de recortes de impuestos creados durante la administración de George W. Bush y que debía expirar el 31 de diciembre.

Los demócratas favorecían esa extensión para las clases medias pero querían que se eliminara para los contribuyentes más acaudalados, que representan el 2% de la población. Los republicanos insistieron en que se prorrogaran los recortes de impuestos a todos.

A cambio de ceder a la demanda republicana, Obama obtuvo la promesa de una extensión durante 13 meses de los subsidios por desempleo y otros beneficios impositivos para los trabajadores.

El grupo inicial de 54 rebeldes, encabezado por el representante Peter Welch, de Vermont, indicó que se oponen a lo acordado porque el presidente «cedió a las demandas de los republicanos al extender los recortes de impuestos a millonarios y supermillonarios».

Por su parte, el líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Steny Hoyer, sostuvo que a los demócratas no les queda más opción que aceptar el conjunto de medidas. De no haber un acuerdo al respecto, los legisladores rebeldes deberán dar cuenta de su responsabilidad en que también las familias de clase media se queden sin recortes impositivos a partir del 1 de enero, estimados en u$s 3.000 al año.

El jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, de Nevada, anunció que espera que la Cámara alta inicie de inmediato el debate sobre el acuerdo fiscal, lo cual se considera como indicio de que existe una mayoría suficiente en ese foro como para sacar adelante la medida.

El futuro del paquete fiscal es menos cierto en la Cámara de Representantes, donde Pelosi podría atenerse a lo que quiere la mayoría de su bancada, lo que impediría que el proyecto de ley llegara a someterse a debate y votación.

Ante la rebelión, Obama salió a advertir a sus correligionarios. «Cada economista con el que hablé o cuyos análisis leí estos días reconoce que este acuerdo estimulará el crecimiento económico en los próximos años y presenta el potencial de crear millones de empleos», dijo.

Más dinero

«Las familias estadounidenses de clase media iniciarán 2011 sabiendo que tendrán más dinero para pagar sus facturas cada mes, más dinero para pagar los estudios y más dinero para criar a sus hijos», observó.

Luego de haber reiterado que «el acuerdo marco» anunciado el lunes es bueno para la economía y el empleo, el presidente estimó que «si ese dispositivo fracasa, pasará lo contrario. Los estadounidenses tendrán salarios más bajos, y un efecto de menos empleos» en la economía.

«Exhorto a los legisladores del Congreso a actuar en favor de esta prioridad esencial», afirmó.

Agencias EFE, AFP y Reuters

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