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Crecer o la sensación de un ‘‘cuarto oscuro’’
¿Pero qué es lo que aterra a Mario? ¿Es su negocio? ¿O lo que pueda pasar? Las dos cosas son lo que lo atrapan al mismo tiempo y no sabe qué viene primero y qué pasa después. Dónde están sus prioridades y cómo acudir a ellas sin perder el control de su compañía y menos aún el de su vida. Entender que el desafío a enfrentar es lo que va a hacer la diferencia para el futuro que le espera y para eso se necesita una valentía empresaria muy particular.
Desprotección
Esta situación no es sólo de Mario, es la que viven a diario la mayoría de las pymes de este país. Desprotegidas y muy expuestas por el factor externo, tanto que hasta algunos pierden el sueño. Muy regularmente empresarios a altas horas de la noche siguen pensando sobre su empresa y su futuro, ya que ponen «todo lo que tienen» en juego.
Así, hay que observar y tener en claro varios elementos. Primero, los acontecimientos externos o exógenos van a suceder y hay que tener conciencia que éstos sucederán independientemente de lo que los empresarios hagan con sus empresas. Para lo cual sólo hace falta estar bien preparados y no pelearse con la realidad. Segundo, lo único que éstos pueden controlar es lo que sucede adentro de su empresa a lo cual llamamos factores endógenos. Para esto es necesario pasar por el proceso de «involucrar y articular». Trabajar sobre estos últimos no es cosa sencilla y en buena medida deberíamos repasar qué es lo que inevitablemente hay que tener en cuenta para una «aceleración y crecimiento exitoso».
Ante todo, la estructura y el personal de la compañía tienen que estar preparados para este salto. «involucrar» es parte de la incorporación cultural del nuevo proceso en todos los agentes que conducen a la organización. Si esto está plasmado como corresponde y claramente comunicado, parte del camino del cambio está en marcha.
Luego, es importante «no poner el carro delante de los caballos» y tener el mercado y al cliente comprometidos en este nuevo proceso. A menudo las empresas se arman técnicamente sin saber y tener claro si el cliente está consciente del cambio que se viene. La «articulación» comercial es la base para sostener el proceso del cambio y la innovación. Para eso siempre primero se recomienda tener del propio lado a los clientes y la firme intensión de ellos de apoyar. Luego sí se debe encarar el aspecto tecnológico y la nueva empresa que se proyectan. Finalmente, los recursos financieros tienen que estar alineados. Para esto es necesario «involucrarse y articular» un compromiso de caja serio. Y no sólo los movimientos de «cashflow puros», sino de imprevistos y necesidades que siempre surgen y no se pueden controlar. Entonces nos encontramos que a veces para que las cuentas cierren, se hacen cosas sencillas «excelizando» el proyecto. Esto quiere decir que como la planilla de cálculo aguanta todo y no nos pregunta si nuestras bases y fundamentos tienen criterio, convalida lo necesario para que el proyecto pase el filtro y las cuentas cierren.
De esta manera es fundamental tener en claro que para «acelerar y crecer» es necesario «involucrar y articular» los pilares base de la organización, facilitando un control importante sobre el nuevo y apasionante proceso que se espera del empresario y su proyecto.


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