El último fin de semana un recital especial en el Centro Cultural Richards logró una proeza rockera: reunir en un escenario a dos de los guitarristas de la escena punk-rockera de comienzos de la década de los ’80, Flavio Casanova, el líder de la banda de culto Los Casanovas y luego Historia del Crimen, y el histriónico Stuka, violero de la única banda punk que consiguió éxitos masivos en la Argentina, Los Violadores. Las noche empezó musicalizada por un DJ de lujo, Lolo (el de la guitarra de la famosa canción), con una muestra de artículos de audio vintage, y pronto apareció en el escenario el trio Big Bang con Casanova con una soberbia guitarra años ’50 tocando una versión de “Rumble”, uno de los grandes clásicos del rockabilly.
Si bien Casanova siempre fue un excelente músico, con el tiempo se ha convertido en un auténtico virtuoso capaz de despacharse con originales covers de temas de Bowie, T. Rex o hasta Echo and the Bunnymen en clave rockabilly (cuando su grupo apareció en los ’80 alguien calificó su mezcla de estilos como psichobilly). Mientras el público no daba crédito ante la vigencia de viejos temas como “Enciende un cigarrillo y mira la pelea”, “Vacaciones en la costa” y “Ella es un águila”, Stuka hizo una aparición en escena para un duelo de guitarras al ritmo de “Route 66”. Los dos guitarristas se divirtieron contando historias del under ochentista. Notable lo bien que siguen sonando estos dos músicos legendarios que ojalá siguen haciendo estas apariciones inesperadas en los escenarios porteños, y que despidieron con “Modelo del ‘56” y un gran solo de batería a cargo del miembro más joven de una nueva generación de la familia Casanova.
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