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Cristina cierra pauta salarial con CGT-Caló
Hasta la semana pasada había predisposición en los funcionarios a convalidar la negociación de sumas fijas y diferir el arranque formal de las paritarias, pero la quietud en la divisa estadounidense envalentonó al ministro de Economía, Axel Kicillof, a plantear la necesidad de retomar la senda habitual de paritarias por doce meses. La modalidad final, sin embargo, dependerá del resultado del encuentro entre Cristina y la CGT y de los avances en la negociación de los docentes, que hasta ahora rechazaron la posibilidad de cerrar un acuerdo anual.
Como intérprete de las necesidades de la Casa Rosada, el albañil Gerardo Martínez (UOCRA), referente de la CGT oficialista, dijo ayer que no estaba de acuerdo con las discusiones salariales fraccionadas. "Es bastardear los Convenios Colectivos...", dijo a radio América. Y agregó que los objetivos de la ronda de paritarias deberán ser "mantener los puestos de trabajo y el poder adquisitivo" de los salarios. La semana pasada Martínez había dicho que le parecía sensato acordar incrementos de 25 por ciento para este año.
El representante de los "independientes" en la interna de la CGT sostuvo que el Gobierno deberá reforzar la lucha contra la inflación por entender que "es un impuesto a la pobreza" pero reivindicó la política oficial y agregó que la Jefa del Estado "lucha por Argentina y sabe bien lo que pasa en las góndolas". Sobre la reunión prevista para esta semana con la mandataria, apuntó que "es natural que se dé para despejar los nubarrones que hay".
Esos "nubarrones" son para la central obrera mayoritaria la inflación y su impacto en los salarios; los vaivenes del dólar, y, sobre todo, la distribución de fondos entre las obras sociales sindicales. Sobre este último punto el Gobierno cuenta con un as en la manga para lograr mayor mesura en los gremios más poderosos, dependientes de recursos para mantener a flote sus organizaciones de salud.
En cambio, el cielo pareció despejarse en la relación entre el Ejecutivo y la CGT luego del reto de Cristina a Caló por los dichos del dirigente acerca de que había trabajadores que se morían de hambre. La cúpula de la central dio por superado ese episodio una vez que la mandataria recibió a solas al metalúrgico en la quinta de Olivos la semana pasada.
Los dirigentes esperan concretar el encuentro con la Presidente para realizar, el jueves, una reunión del Consejo Directivo en donde bajar la línea acordada con el Ejecutivo para el desarrollo de las paritarias.
Otro exponente del sindicalismo oficialista, Ricardo Pignanelli (mecánicos, SMATA) puso ayer el eje en la responsabilidad de los "formadores de precios" en la incertidumbre en el escenario económico. "Están enloquecidos", dijo, y advirtió que "la única medida" para contrarrestarlos "es un paro". Pignanelli, sin embargo, reivindicó una modalidad de negociación salarial que molesta al Gobierno: cada tres meses se reúne con los dueños de las terminales automotrices para monitorear el comportamiento de los precios y fijar una pauta salarial para el siguiente período. Anualizada, esa modalidad genera una pauta cercana al 32 por ciento.
El objetivo del Gobierno será entonces pautar un máximo del 25% por un año y reservar eventuales sumas fijas para las negociaciones más difíciles.


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