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Cristina dijo que insistirá con idea del voto popular
Cristina de Kirchner bailó ayer en el escenario armado por el festejo de los 400 años de la fundación de la Universidad de Córdoba.
En su primera aparición pública tras el fallo de los cortesanos, la Presidente planteó que el revés judicial, una derrota de impacto político, no debe entristecer a los kirchneristas. "Nosotros, los militantes, nunca tenemos que estar tristes, sino alegres y preparados para dar otra batalla, porque la única batalla que se pierde es la que no se da", aseguró.
Al refrán bélico-político sobre la pulseada por la Magistratura la potenció, le endosó otro giro callejero. "Más temprano que tarde se va a votar", dijo.
"La historia es indetenible", agregó y trazó una serie de paralelismos. "¿Saben cuánto esperaron hombres y mujeres sus plenos derechos como el resto de los argentinos cuando votamos el matrimonio igualitario? ¿Cuánto tiempo estuvieron sin votar los argentinos? ¿Cuánto esperaron las Madres, abuelas, nietos por Justicia?", dijo.
"Aquellos que no quieren dejar votar al pueblo, aquellos que creen que a través de alguna resolución pueden impedir el avance de la democracia, sepan que sólo lo podrán hacer por un tiempo. Porque nunca ninguna sociedad aceptó durante mucho tiempo no poder elegir a los representantes de los órganos políticos", agregó.
La reacción presidencial fue menos efervescente de lo que se esperaba. Sobre la decisión de la Corte, y en particular sobre los integrantes del tribunal, hizo una referencia genérica e innominada aunque, claro, se sobreentendió que iba dirigido a los cortesanos.
"Cuando tenés menos libertad -aseguró la Presidente-, debés tener más vergüenza. Por lo menos la deberían tener los que quieren recortar las libertades de los argentinos". Fue una cita a Deodoro Roca, redactor del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria.
Remedios
"Ayer nos dieron algún dolor, pero nos vamos a curar, porque tenemos buenos remedios, farmacéuticos, inyecciones y antibióticos", ironizó la Presidente sobre lo que le produjo el fallo del tribunal.
Cristina encabezó el acto por los 400 años de la Universidad de Córdoba. El gobernador José Manuel de la Sota, un peronista que mantiene un enfrentamiento abierto con la Casa Rosada, anticipó días atrás que no concurriría porque tras una lesión practicando deportes, fue enyesado.
Ayer, sin embargo, el Gobierno cordobés informó que a pesar de ese inconveniente, De la Sota concurrió al aeropuerto local para recibir a la Presidente. En la visita anterior de la Presidente, un mes atrás, el gobernador viajó a Brasil y dejó en su lugar a la vice Alicia Fresno, para evitar cruzarse con la mandataria.
Esta vez no lo hizo: aunque evitó el acto, copado por militantes de La Cámpora y La Jauretche, dos agrupaciones ultra-K, con lo que gambeteó seguros silbidos, se trasladó para recibir a la mandataria.
La Universidad de Córdoba (UC) tiene un rol importante en la táctica del kirchnerismo en la provincia. La decana, Carolina Scotto, asoma como la segura candidata a diputada nacional del Frente para la Victoria cordobés.
Vanguardia
Cristina estuvo acompañada por el ministro de Planificación, Julio De Vido; el rector Francisco Tamarit y, entre otros, el intendente de Córdoba, Ramón Mestre.
En ese marco, castigó a la Justicia por ser "claustros cerrados, donde no se conocen las caras, donde sólo se ingresa porque se es amigo de uno o amigo de otro".
"Vivimos en una sociedad que reclama cada día más libertad, más reformas, más gente que vote", sostuvo.
Al cerrar su discurso en Córdoba, Cristina agregó: "Ante tanta plaga, tanto sometimiento, tantas cosas, estamos aquí de pie con los jóvenes como vanguardia y los viejos atrás, empujando".


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