9 de febrero 2012 - 00:00

Cristina dividió al radicalismo con acto de Malvinas

Mario Barletta
Mario Barletta
Las visitas de la oposición a la Casa Rosada, por lo menos durante la era Kirchner, dejan siempre una resaca complicada dentro de los partidos. El radicalismo era ayer clara víctima de ese efecto. Al acto donde Cristina anunció decisiones sobre Malvinas fue el presidente partidario, Mario Barletta, acompañado de otros dirigentes como Mario Negri, Leopoldo Moreau (infaltable en estos temas de Estado), Ricardo Gil Lavedra y Juan Carlos Marino. No los acompañaron Luis Naidenoff, que adivinó quizá que los anuncios no daban para tanto y por la ausencia hoy recibió críticas en la UCR, ni el cordobés Oscar Aguad.

Fue el propio Aguad el que cuestionó ayer públicamente al resto de los radicales por haber participado de un acto que le sirvió a Cristina de Kirchner para mostrarse por encima de los partidos y hasta de un Hugo Moyano casi domesticado.

Así Aguad lo calificó como «una puesta en escena que no ayuda al objetivo de recuperar las Malvinas».

En un comunicado, el cordobés se quejó: «Es muy atinado denunciar la posibilidad de militarización del Atlántico Sur», pero indicó que «el irrenunciable objetivo será fruto de un camino donde nada agregan los golpes de efecto».

«El esfuerzo diplomático, acorde al mandato del Comité de Descolonización no se compadece con el largo período sin cubrir la embajada en Londres ni con la desatención a la explotación de los recursos en el mar continental», dijo Aguad.

Esas quejas fueron dirigidas al Gobierno y a los radicales que visitaron la Casa Rosada. De hecho ninguno de los opositores sabía el tenor del anuncio y de ahí las idas y vueltas de Barletta hasta que decidió concurrir: «Las dudas surgieron porque no estaban claros los motivos de la convocatoria», reconoció el presidente de la UCR.

Más calmado y diplomático que Aguad, el mendocino Ernesto Sanz prefirió elogiar la publicación del Informe Rattenbach «porque aporta a la transparencia pública» y después criticar algunas aristas complicadas de los anuncios presidenciales.

Aunque dijo que «el acceso por parte de la ciudadanía a la información clasificada y restringida siempre es bienvenido. Más allá de que el contenido parcial del informe, y el informe mismo hayan sido dados a conocer y publicados por revistas y diarios», recordó que esa medida no era nueva y que de hecho el kirchnerismo se había negado en otro momento a desclasificar el informe.

«Creo necesario poner en valor la iniciativa que hace cinco años tuvieron dos diputados nacionales radicales, Pedro Azcoiti y Federico Storani. Ambos diputados pidieron en un proyecto parlamentario la desclasificación del citado informe y la impresión de cinco mil ejemplares para acceso público. Ese proyecto no fue viabilizado por el oficialismo, lejos de ello fue cajoneado», denunció Sanz.

En relación con el reclamo ante la ONU, Sanz le recordó al Gobierno: «Aunque haya sido obviado en el discurso, debemos recordar que esta acción se lleva adelante desde el año 1965, oportunidad en que, la acción diplomática del Gobierno de Arturo Illia consiguió la promulgación de la reconocida declaración 2065/65. Aquella fue la primera vez que la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció la situación colonial de Malvinas, situación que se repite año a año con acompañamiento y apoyo de numerosos países de todo el mundo».

Los radicales no terminan de ponerse de acuerdo internamente sobre si el acto del martes pasado en la Casa Rosada fue una reivindicación pura de los derechos sobre Malvinas o la exteriorización de un ejercicio de marketing político que también ejecuta el kirchnerismo.

Por eso Sanz ayer advirtió: «Esperemos que este impulsivo interés del Gobierno en el tema no sea un espasmo en busca de distracciones».

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