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Cristina estrenó en NY nueva teoría sobre globalización
Cristina de Kirchner terminó anoche su visita a Nueva York. Habló ante el Consejo de Seguridad de la ONU, organismo que el país preside por este mes, tuvo un encuentro a solas con Ban Ki-moon e invitó a almorzar en un restorán de la ciudad a los 15 cancilleres que participaron en la cumbre.
La visita a la ciudad (un destino que siempre privilegió la Presidente) terminó anoche e incluyó una reunión a solas con el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon ayer a poco de aterrizar allí, el mensaje al Consejo de Seguridad y un almuerzo en un clásico restorán neoyorquino al que invitó a los cancilleres presentes, un halago protocolar como jefa temporal de ese cuerpo.
El discurso de Cristina de Kirchner esta vez aportó novedades, incluso modificando su propia concepción del mundo. Por ejemplo, cuando redefinió su visión de la globalización: "Antes veía la globalidad como una amenaza, pero ahora la veo como una virtud", dijo al hacer el brindis en el restorán River Club adonde invitó a los cancilleres cuando, como presidenta del Consejo dio paso a un cuarto intermedio hasta las 15 de ayer.
"Somos realmente un mundo global y debo confesarles algo, en un primer momento, por lo pronto desde mi concepción, desde mi cosmovisión veía esa globalidad casi como una amenaza, pero hoy lo veo como una inmensa virtud", redondeó la Presidente para precisar después que la globalización "hoy, es una garantía precisamente para hacer más vigente y profundizar la política de los derechos humanos. El dilema que tenemos es cuáles son los instrumentos o agentes para llevarla a cabo (la defensa de los DD.HH.). Creo que los instrumentos adecuados siguen siendo los Estados, lo hemos hecho en nuestros país no con pocas críticas internas".
El resto de las definiciones sobre el mundo global, ésas que pueden estar más cerca del núcleo del Consenso de Washington, las dejó para discutir en la reunión que el G-20 tiene agendada en San Petersburgo.
Cristina de Kirchner en el inicio de las deliberaciones del Consejo de Seguridad había reivindicado el rol de los organismos multilaterales latinoamericanos, comparándolos incluso en su sistema de votación: "Y me permito compararlo con la doctrina que yo podría denominar 'doctrina de la América del Sur'. ¿Cómo tomamos las resoluciones en la CELAC o en la Unasur? Las resoluciones se toman por unanimidad cuando hay conflictividad y esto es lo que tenemos que distinguir".
Powers, más tarde, le respondió que la administración del presidente Barack Obama "ha intensificado la cooperación con todas las organizaciones regionales", a los que considera "socios valiosísimos pues tienen también ellos la responsabilidad del mantenimiento de la paz".
En el almuerzo, el primero en agradecer el convite fue Ban Ki-moon, quien aprovechó también para dar la bienvenida a Samantha Powers, nueva embajadora de los EE.UU. ante la ONU que acaba de presentar sus credenciales, a ese tipo de almuerzos.
Algo hubo en el idioma con que Ban Kimoon se explayó en su brindis que llamó a una confusión que le sirvió luego a Cristina de Kirchner para bromear en su discurso.
"Saludamos también a la nueva embajadora de los Estados Unidos, que es su primer almuerzo, pero como embajadora, porque el secretario general había dicho que era su primer almuerzo, pero yo creo que, pese a que es muy delgada, debe haber almorzado también en otras oportunidades, así que la damos la bienvenida también a ella, una mujer muy joven y talentosa", arrancó la Presidente
Y luego le hizo un curioso guiño a Marita Perceval, representante argentina ante el organismo: "Necesitamos mujeres: jóvenes o viejas, pero talentosas es lo más importantes, porque viejas se vuelven todas, pero talentosas no, no nos volvemos todas. ¿No es cierto, Marita? Pero el talento ya es otra cosa... no viene con los años, eso se adquiere y se construye y se cultiva también".
Ante el Consejo, Cristina de Kirchner se tomó su tiempo para hablar del caso Malvinas y de los problemas surgidos en Latinoamérica "por no respetar la resolución de Naciones Unidas en cuanto a la necesidad de que mi país y el Reino Unido entablen conversaciones en el marco de lo resuelto por ONU en la resolución 2.065 de 1965".
"No se trata de una postura caprichosa, simplemente decimos que queremos que se cumpla la resolución de Naciones Unidas y que ambos países nos sentemos a discutir sobre una cuestión litiginosa y controversial".
Anoche la comitiva emprendió el regreso a Buenos Aires. Antes de partir hacia el aeropuerto JFK volvió a resumir la postura que dejó en Washington, incluyó el pedido para "reforme la Carta Orgánica de Naciones Unidas, en general, y específicamente la del Consejo de Seguridad" y volvió a explicar que "uno de los principales problemas que tiene la gestión del conflicto en el Consejo es precisamente el derecho de veto que ejercen los países. Creemos que ampliar el número de los países con derecho a veto no hace más que agrandar el problema. Tiene poco que ver con el Consejo de Seguridad, que es un ámbito de gestión de conflictos".


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