21 de diciembre 2010 - 00:00

Cristina firmó con la construcción y defendió el INDEC

La presidente Cristina de Kirchner, junto con un grupo de militantes de la UOCRA. Firmó ayer un curioso acuerdo de «paz social» en el que no se establecen límites de precios ni topes salariales.
La presidente Cristina de Kirchner, junto con un grupo de militantes de la UOCRA. Firmó ayer un curioso acuerdo de «paz social» en el que no se establecen límites de precios ni topes salariales.
La Presidente -tras defender «las cifras oficiales»- logró al menos uno de los objetivos (seguramente el más módico) de los que buscó al lanzar la idea de un «pacto social» hace un mes durante la Conferencia Industrial: una foto con los dirigentes empresariales más representativos.

Lo consiguió ayer en la Casa Rosada con el mero trámite de firmar una «acuerdo social» con la industria de la construcción, que fue refrendado por el presidente de la cámara del sector, Carlos Enrique Wagner, y el secretario general de la UOCRA Gerardo Martínez. Dado que Wagner es uno de los integrantes del denominado «Grupo de los Seis», cuatro de los otros cinco miembros apoyaron con su presencia en la Rosada al constructor: Jorge Brito (ADEBA), Héctor Méndez, (Unión Industrial), Adelmo Gabbi (Bolsa porteña) y Carlos de la Vega (Cámara de Comercio). El quinto «socio» de este club, Hugo Biolcati (Sociedad Rural) esquivó el convite. Previsible.

La sorpresa, si es que así puede llamársela, fue la presencia del secretario general de la CGT Hugo Moyano, quien concurrió a la ceremonia pese a antecedentes recientes que indicaban que haría lo contrario:

  • el mal momento que atraviesa su relación con el Gobierno nacional a partir de las causas abiertas en la Justicia;

  • su histórico enfrentamiento con Martínez, que en algunas ocasiones llevó a los «pesados» de Camioneros y de la Construcción a pelearse a balazos;

  • su reciente faltazo a la rúbrica de un acuerdo similar, firmado por la Presidente con los mineros.

    En su discurso Cristina de Kirchner, que suele aprovechar estas ocasiones para dejar definiciones categóricas y no siempre cómodas para sus interlocutores, dijo entre otros conceptos que «todas las actividades se comprometen a mejorar la competitividad con inversión y tecnología para sustituir importaciones, además de contemplar la paz social.» Agregó que «la sustitución de importaciones significa más trabajo y mano de obra argentina. Por cada producto importado se da trabajo en otro lugar».

    Al margen de lo que implica como definición política este llamamiento a cerrar la importación, la construcción -por sus propias características- es sin dudas la actividad económica con menor componente de insumos importados: a nadie se le ocurriría traer ladrillos, cemento o vigas y perfiles de hierro desde el exterior. Lo único que se importa (y sólo para las unidades más caras del mercado) son artefactos de cocina y baño, algunos equipos que no se hacen en el país y poco más.

    Quizás para dejar en claro que no sólo se refería al sector del acuerdo de ayer, Cristina llamó a «producir fierros en la Argentina que hagan todo lo que hoy se hace con maquinaria importada». Agregó que «no hay razones para alarmarse poniendo dinero en la producción. Los bancos deben saberlo. El Banco de la Nación tiene una rentabilidad como nunca y una mora muy baja.»

    Y cerró con una encendida defensa del INDEC: «Todas las señales y variables están a la vista. No se puede dudar de las cifras ni atacarlas mediáticamente. Es preciso seguir apostando al crecimiento». Los empresarios se retiraron con la certeza de que todo sigue igual.

    El Gobierno y sus voceros intentaron «vender» lo sucedido ayer en el Salón Blanco a última hora como «un minipacto social» por la presencia de los representantes de los industriales, banqueros, comerciantes y agentes de Bolsa; sin embargo, horas antes de la ceremonia, Méndez le había restado entidad a la misma, al declarar que «no está la CGT y nosotros tampoco lo firmamos, sólo vamos a acompañar. Se trata de un acuerdo de la Cámara Argentina de la Construcción con el sindicato, y los demás acompañamos de buena voluntad».
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