28 de agosto 2009 - 00:00

Cristina giró la ley de medios K con denuncias por “extorsión”

Cristina de Kirchner anunció el proyecto de ley de medios audiovisuales acompañada de Gabriel Mariotto, el interventor del COMFER. Desde ahora, el funcionario deberá defenderlo en el Congreso.
Cristina de Kirchner anunció el proyecto de ley de medios audiovisuales acompañada de Gabriel Mariotto, el interventor del COMFER. Desde ahora, el funcionario deberá defenderlo en el Congreso.
La ronquera, residuo de una laringitis infecciosa, le aportó un tinte drástico adicional, pero la frase cargaba en su núcleo todo el peso de la polémica. «Libertad de expresión -carraspeó Cristina de Kirchner- no debe confundirse con libertad de extorsión».

Eran poco más de las 12.10 y en Casa Rosada, la Presidente le ponía título a una jugada política que en el planeta Kirchner se concibe como la batalla final: el proyecto para modificar, con el sello K, la Ley de Radiodifusión, heredada de la dictadura.

«Libertad de prensa no puede ser confundida con la libertad de los propietarios de la prensa», agregó la mandataria. Fue en el Salón de las Mujeres y en Plaza de Mayo -donde se juntó tropa K- el momento más fervoroso del acto donde se anunció el envío del proyecto al Congreso.

Trasmitido por cadena nacional, el show fue programado por el Gobierno como un Día D. La fascinación de una acción fundacional, tan recurrente en los Kirchner, dominó la escena y mixturó una reivindicación histórica con un abierto desafío político contra grupos de medios que consideran «monopólicos».

El dispositivo oficial fue, sin embargo, menos efectivo que en otros episodios. En Casa Rosada sólo hubo ocho gobernadores sobre 24, a pesar de que el proyecto otorga a las provincias una participación en el «negocio» de los medios inédito en la historia (ver nota aparte).

El pelotón lo encabezó el bonaerense Daniel Scioli. Estuvieron, además, Sergio Urribarri (Entre Ríos), Jorge Capitanich (Chaco), Luis Beder Herrera (La Rioja), José Luis Gioja (San Juan), José Alperovich (Tucumán) y Celso Jaque (Mendoza). Maurice Closs (Misiones) fue el único no PJ.

El resto fue staff permanente. A los ministros, que llegaron como escolta de Cristina de Kirchner, se sumaron los gremiales amigos, encabezados por el jefe de la CGT, Hugo Moyano, y el trío habitual de piqueteros K: Luis D'Elía, Edgardo Depetri y Emilio Pérsico, también funcionario.

De vínculo fluctuante con la Casa Rosada, también apareció Hugo Yasky, titular de la CTA, central que participó activamente en la Coalición por una Radiodifusión Democrática y en los foros de consulta que se hicieron para discutir sobre el proyecto oficial.

El cuadro se completó con legisladores del PJ, entre ellos los caciques del Congreso Eduardo Fellner, Miguel Pichetto y Agustín Rossi, y con intendentes del conurbano como Francisco «Barba» Gutiérrez, de Quilmes; Alberto Descalzo, de Ituzaingó; Daniel Di Sabatino, de San Vicente, y, entre otros, el radical K Enrique «Japonés» García, de Vicente López.

A los legisladores -no sólo los oficialistas- les dedicó una parrafada. «Creo que esta ley va a poner a prueba a la democracia argentina y la capacidad del Parlamento. Creo que hemos adquirido la madurez institucional para poder decidir a favor de los intereses del colectivo social», señaló.

Con un sobreentendido, asumió que la pretensión oficial de aprobar la ley antes del recambio de diciembre no será un tránsito sencillo. Antes, el titular del COMFER, Gabriel Mariotto, había sobrevolado la misma idea al hablar de que habrá «presiones» sobre los legisladores.

Poderes

En su discurso, Cristina de Kirchner aseguró que el proyecto busca establecer una comunicación «democrática y plural» y afirmó que aquél «es también en nombre de los 118 periodistas detenidos-desaparecidos» durante la dictadura, quienes con su vida «dieron testimonio de lo que es el ejercicio verdadero de la libertad de prensa».

Así como habló de «libertad de extorsión», Cristina de Kirchner interpretó que las críticas de la prensa a los superpoderes del Gobierno son producto de ese mismo factor. Dijo, incluso, que en los 90 existía esa facultad, pero sólo se empezó a hablar de «superpoderes» en 2003.

«Desde 2003 se habla de superpoderes que también existían en los 90, pero de los cuales no se hablaba porque existía un suprapoder que, a base de presión, arrancaba decisiones de los poderes institucionales», apuntó con un destinatario obvio.

Fue uno de los dos errores de su discurso. El término «superpoderes» se remonta a los años 90, con Carlos Menem. El otro tropiezo fue el relacionado con que, «en 26 años de democracia -dijo- ningún Gobierno envió un proyecto para modificar la Ley de Radiodifusión».

En 2001, durante el Gobierno de Fernando de la Rúa, se envió un proyecto al Parlamento. El dato curioso es que por entonces, el titular del COMFER era Gustavo López, en la actualidad un radical K que ocupa la Subsecretaría General de la Presidencia.

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