En apenas dos semanas, cuando la disputa bonaerense estaba adormecida, la Presidente incendió esa calma y convirtió el ring provincial en un ajedrez múltiple donde aparecen, además, otros jugadores: Martín Insaurralde, atado a la variable china de un Daniel Scioli jugando por dentro del FpV, pero sin soporte ni mando de Casa Rosada, y Gabriel Mariotto, en una metamorfosis volátil entre su pertenencia K y su empatía con el sciolismo.
Con Cristina de Kirchner sobre el escenario, el martes en La Matanza está previsto que desfilen la mayoría de los anotados y circulen, además, otros candidatos: no sólo Scioli, el gobernador anfitrión y aliado de Espinoza, sino también Aníbal Fernández, el jefe de Gabinete, que porta la cucarda de prepresidencial que alguna vez repartió el Consejo del PJ nacional como certificado de "candidatura", pero que está con el ojo puesto en la grilla de la gobernación.
Florencio Randazzo, en cambio, posiblemente no esté porque mañana tiene una larga estadía en el Congreso porque se trata en plenario de comisiones -y está invitado a explicar- la ley de reestatización de los trenes, propuesta que logró el respaldo casi unánime de los bloques con la salvedad, en principio, del Partido Obrero (PO). Pero el ministro-candidato tiene su propia agenda de instalación con el rubro trenes: hoy en La Plata y el miércoles con la inauguración de convoyes a distintos puntos del país.
El armado del acto, como todos los de Cristina de Kirchner, corre por cuenta de la Casa Rosada y es Eduardo "Wado" de Pedro quien tiene, ahora, el joystick para ceder lugares visibles y subir al escenario a los ansiosos por aparecer cerca de la Presidente. En la recta de campaña, cuando faltan 80 días para el cierre de listas, circuló que hay lugar para todos los candidatos oficiales como parte del equilibrio que pretende hacer Cristina de Kirchner para que ninguno crea, de antemano, que tiene la venia plena de la Presidente.
Ayer, en sectores K, circuló cierto malestar por los dichos de Domínguez respecto de los índices de pobreza, a la vez que en el PJ trataban de leer como una buena señal la decisión de la Presidente de bajar a encabezar un conurbano rabioso y mostrarse junto a Espinoza, un alcalde clásico del peronismo.
El "casting" bonaerense donde aparecen Domínguez, Bossio, Berni, Espinoza y Mussi, y piden pista para entrar Insaurralde y Mariotto -también Santiago Montoya- parece tener un doble objetivo: bosquejar una estrategia para la provincia de Buenos Aires, donde se juega parte de la presidencial, y cancelar, indirectamente, las versiones que la ubican como candidata a la gobernación a ella misma.
| Pablo Ibáñez |

