28 de diciembre 2010 - 11:18

Cristina prepara "presupuesto" por decreto para arrancar enero

• La presidente definirá partidas indispensables, destino del gasto y podrá sumar excedentes a través de un DNU

Cristina de Kirchner, Fernando de la Rúa
Cristina de Kirchner, Fernando de la Rúa
Cristina de Kirchner innovará desde enero en un terreno no conocido por los argentinos: al no contar con una ley de Presupuesto nacional, después del escándalo que la sepultó en la última sesión de Diputados en medio de denuncias de negociaciones entre el radicalismo y el Gobierno y la ausencia de diputados de todos los bloques, la Presidente deberá firmar un decreto para comenzar a administrar el gasto total desde el 1 de enero.

Gobernar sin presupuesto es un escenario que se vio en varias ocasiones en la historia reciente de un país, pero nunca un Presidente apeló a reconducir por decreto el anterior ante la falta de esa ley. El cálculo es simple: la Ley de Administración Financiera se sancionó en 1992, para reemplazar la vieja Ley de Contabilidad Pública y desde ese momento sólo en diciembre de 2001, en medio de la salida del Gobierno de Fernando de la Rúa, el Congreso dejó de aprobar el Presupuesto.

En esa ocasión, Eduardo Duhalde ni siquiera apeló a corregir la falta de la ley y envió un nuevo proyecto de presupuesto que comenzó a debatirse en marzo.

Ahora Cristina de Kirchner se deberá ajustar al artículo 27 de la Ley de Administración Financiera del Estado y los Órganos de Control que no sólo establece el remedio para la falta de una ley de Presupuesto nacional sino que también fija los límites de cómo deberá gobernar un presidente asignando fondos por decreto.

En realidad, la falta de Presupuesto de alguna forma destruye todo el andamiaje de asignación de gasto y previsión de recursos ya que borra muchos límites que el Congreso normalmente le impone al Poder Ejecutivo, aunque en la Argentina gracias a los superpoderes esas limitaciones desaparecen con ley o sin ley. De ahí que no pareciera preocupado el Gobierno al final de las sesiones ordinarias en que la oposición no le aprobara la ley.

«Si al inicio del ejercicio financiero no se encontrare aprobado el Presupuesto general, regirá el que estuvo en vigencia el año anterior, con los siguientes ajustes que debe introducir el Poder Ejecutivo Nacional en los presupuestos de la administración central y de los organismos descentralizados», arranca ese artículo.

Allí establece entonces los límites que tendrá Cristina de Kirchner para manejar fondos durante 2011:

  • Deberá eliminar los rubros de recursos que no puedan ser recaudados nuevamente.

  • Suprimir del Presupuesto 2010 reconducido «los ingresos provenientes de operaciones de crédito público autorizadas, en la cuantía en que fueron utilizadas.

  • Excluir de las disponibilidades los excedentes de ejercicios anteriores correspondientes al ejercicio financiero anterior, en el caso de que el Presupuesto que se está ejecutando hubiera previsto su utilización.

  • En este punto el Gobierno deberá apelar a un Decreto de Necesidad y Urgencia tanto para los excedentes de recaudación aún no asignados este año y los que tuviera a partir de enero gracias a haber subestimado la inflación. Hasta ahora Cristina de Kirchner firmó un mega-DNU asimilando recursos excedentes por $ 32,000 millones, los que sumados a decisiones anteriores llegan a mas de $ 50.000 millones.

    Pero a fuerza de reasignar partidas y sumar recursos y gastos, aún le quedan excedentes al Gobierno por más de $ 6.000 millones como para contabilizar contra este año.

  • En la reconducción del Presupuesto 2010 la Presidente deberá estimar «cada uno de los rubros de recursos para el nuevo ejercicio», es decir, prácticamente hacer un presupuesto nuevo por decreto.

  • Allí «incluirá los recursos provenientes de operaciones de crédito público en ejecución, cuya percepción se prevea ocurrirá en el ejercicio».

  • En cuanto a gastos, el articulo 27 la obliga a eliminar las partidas que ya se hubieran cumplido e «incluir los créditos presupuestarios indispensables para el servicio de la deuda y las cuotas que se deban aportar en virtud de compromisos derivados de la ejecución de tratados internacionales».

  • Es lógico que en el armado del esquema de gastos la ley obligue al Gobierno a calcular todos los «créditos presupuestarios indispensables para asegurar la continuidad y eficiencia de los servicios, adaptando los objetivos a los recursos que se cuenten.

    Finalmente una reforma de 2003 facultó al jefe de Gabinete a adecuar el Presupuesto «a los efectos de incorporar las partidas presupuestarias ejecutadas durante el período en que haya regido la prórroga aquí prevista, sin exceder el total de créditos aprobado por la Ley de Presupuesto del año correspondiente».

    Es decir, nuevamente Cristina de Kirchner deberá apelar a un DNU para incrementar el monto total del gasto, tal como lo viene realizando el Gobierno en los últimos seis años.
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