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Cristina puso tope a superpoderes
Cristina de Kirchner, Jorge Landau, Eric Calcagno, José María Díaz Bancalari y Alberto Cantero Gutiérrez.
Se confirmó así que, por primera vez desde la entrada en vigencia en 1999 de los denominados «superpoderes presupuestarios», el Gobierno autolimitará su facultad extraordinaria de reasignar partidas del Presupuesto entre gasto corriente y de capital. «Tengo el derecho como administradora, mínimamente, a pedirle al conjunto de los que tienen responsabilidades institucionales que ejerzan su responsabilidad, sean oficialistas u opositores, al encarar el debate de reasignación de partidas», pidió ayer la Presidente ante las bancadas oficialistas de la Cámara de Diputados y del Senado.
El anuncio de la jefa de Estado tiene dos lecturas. Por un lado, el Gobierno concedió a la oposición la limitación de los superpoderes, uno de sus principales reclamos en la era Kirchner. Y, a la vez, coparticipó al Poder Legislativo de los efectos de la crisis económica internacional, la caída de la actividad y el incipiente aumento de la desocupación. «La reducción -de la reasignación de partidas presupuestarias- al 5% va a dejar en manos del Poder Legislativo la enorme responsabilidad de cómo se asignen los recursos», fue la frase que eligió la Presidente ante sus bloques, con la presencia del ministro de Trabajo, Carlos Tomada; del canciller, Jorge Taiana; el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; Boudou, y Aníbal Fernández, quien será el primer jefe de Gabinete en ejercer su cargo con un límite a su facultad extraordinaria de reasignar partidas al margen del Congreso.
El proyecto de ley del Gobierno para limitar los superpoderes contiene una reforma del artículo 37 de la Ley de Administración Financiera y del artículo 15 de la ley complementaria permanente del Presupuesto. De todos modos, esta autolimitación de los superpoderes contenida en el proyecto de ley que Cristina de Kirchner enviará al Parlamento facultará a Aníbal Fernández a redistribuir a su antojo unos 12.150 millones de pesos, que corresponden al 5% del Presupuesto 2010, estimado en 243.000 millones de pesos.
La Presidente recordó anoche en su discurso que el tope del 5% en la facultad de reasignar partidas ya rige en la Ciudad de Buenos Aires, gobernada por Mauricio Macri. Con ese argumento, el oficialismo busca descomprimir en el Congreso la resistencia de la oposición a votar el Presupuesto 2010, que deberá ser enviado antes del 15 de setiembre, con superpoderes recortados incluidos. Tanto que Cristina de Kirchner inició el discurso en la Casa Rosada con sus legisladores con la premisa: «Convicción, firmeza, amplitud y diálogo».
Más de un centenar de diputados y senadores kirchneristas llegaron hasta la sede del Ejecutivo con la promesa de participar de una «asamblea». Pero la metodología de trabajo consistió en escuchar la arenga de la Presidente, que ratificó su convocatoria al diálogo con la oposición y confirmó que el Gobierno buscará avanzar con los proyectos de ley sobre internas abiertas y obligatorias.
Tras su discurso, Cristina de Kirchner instruyó a Amado Boudou para entrar en contacto con el santafesino Gustavo Marconato, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, para coordinar el tratamiento del nuevo proyecto de ley del Presupuesto 2010.
Entre los diputados se encontraban presentes el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner; el moyanista Héctor Recalde; Gerónimo Vargas Aignasse; Jorge Landau; Alberto Cantero Gutiérrez; Patricia Vaca Narvaja; Patricia Fadel; Carlos Kunkel; Dante Dovena; Carlos «Cuto» Moreno; Juliana Di Tulio, y Alejandro Rossi. Y por la Cámara alta asistieron el titular del bloque de senadores del Frente para la Victoria, Miguel Ángel Pichetto, y los senadores Nicolás Fernández, Eric Calcagno y Daniel Filmus, entre otros. Agustín Rossi, jefe de la bancada oficialista, ausente por viaje a los Estados Unidos.


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