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Cristina: un perdón y la llave para entrar a Asia
Cristina de Kirchner ayer, en Perú, se hizo acompañar por Franco Macri durante la firma de convenios.
«Venir al Perú después de 16 años con todo lo que nos pasó significa saldar una deuda de honor con el Perú y no lo digo sólo como presidenta sino también como ciudadana argentina», afirmó la Presidente tras un encuentro de una hora y media con su par peruano, Alan García.
El anfitrión pagó el gesto: «La visita pone un punto final a un incidente enojoso que no debió ocurrir jamás». Ni uno ni otro profundizaron en por qué, en 6 años de gobiernos K, se pudo concretar la reconciliación que ayer, finalmente, tomó consistencia.
La culpa plena se descargó sobre el episodio que complica judicialmente a Carlos Menem. La causa armas la instruye el TOF 3 y avanza aunque con lentitud por una sistemática ausencia de declarantes. Sin embargo, Néstor Kirchner contribuyó a que la relación con Perú no se restableciera antes.
El círculo se cerró, en lo simbólico, anoche cuando la Presidente recibió la condecoración de «La Orden del Sol», un collar de laureles de oro que impuso, durante su estadía como gobernante en Perú, José de San Martín.
La actividad oficial de la Presidente, que fue recibida por García en el Palacio de Gobierno de Lima, tuvo otros canales comerciales y apuntó a cancelar otro frente crítico: las resistencias de Perú al desembarco del patagónico como jefe de la UNASUR.
Ese capítulo se comenzó a destrabar cuando José «Pepe» Mujica avisó que no ratificaría el veto que había impuesto Tabaré Vázquez con lo cual la reserva de Perú, que pedía «unanimidad» en la elección, se fue desdibujando. Ayer, al fin, se terminó de diluir.
Cristina encontró la excusa de la integración regional para meter en la agenda el tema UNASUR. Pidió, además, ampliarlo para que «podamos no sólo estar los presidentes y la política sino que podamos convocar a ese espacio regional a nuestros empresarios, a nuestros trabajadores y a nuestros universitarios».
Se elaboraron otros intereses. Perú es una plaza importante para las inversiones argentinas -la Presidente habló ayer de 3.000 millones de dólares de capitales nacionales en ese país- y, además, aparece como una ventanilla para entrar, con mejores condiciones, en el mercado asiático.
Atractivo
De relación desigual en materia comercial -de los 856 millones de dólares negociados en 2009, 788 millones fueron exportaciones argentinas- Perú supone, sin embargo, un atractivo, y en ese frente se enfocó el Gobierno argentino a través de la ministra de Industria y Turismo, Débora Giorgi.
La funcionaria -que se reunió con el ministro de Agricultura peruano, Adolfo de Córdova- planteó la «la asociación de las empresas argentinas con sus pares peruanas» con el objetivo de exportar a los países asiáticos con los que la nación andina tiene tratados preferenciales de comercio.
En rigor, entre los cinco destinos principales de las importaciones peruanas están China (12%) y Japón (6%). Toda una paradoja: los empresarios argentinos deberán recurrir a asociaciones con pares peruanos para entrar al fabuloso mercado chino, destino al que la Presidente suspendió un viaje por cuestiones domésticas.
Los costos de aquel faltazo -que se argumentó por la desconfianza hacia Julio Cobos- podrían seguir pagándose durante años. Uno de los empresarios argentinos con más intereses en China, Franco Macri, participó de la comitiva oficial y puso su firma para la conformación de un consorcio argentino-peruano de empresarios.
Hubo otro motivo tentador: Cristina de Kirchner firmó un convenio con Alan García para que empresas argentinas puedan intervenir en una megalicitación de obras de infraestructura que programa el Gobierno peruano.
El plan abarca obras en materia energética, portuaria, vial y aeroportuaria. Se trata de unos 50 proyectos por 5.000 millones de dólares. De ese paquete, 21 son por 2.600 millones y se adjudicarán a lo largo de 2010.
Además de Macri, de la comitiva de empresarios participaron Daniel Cirigliano (del Grupo Plaza), José Cartellone (constructora), Juan Ordóñez (Repsol) y Juan Carlos Lascurain (Fainser). También Claudio Di Diego, de Pluspetrol, que actualmente es el primer productor de petróleo de Perú.


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