Antes de dejar el ministerio, Alberto Iribarne cedió, por medio de un acto administrativo, un espacio físico en la cartera de Justicia -en Sarmiento al 300-, para que lo ocupe la CTA. Todo cambió, dicen los gremialistas, desde que llegó Aníbal Fernández, a quien acusan de haber intentado «desalojar» por la fuerza, en tres ocasiones, el local. «Necesitamos el lugar», habrían dicho los delegados del ministro antes de deslizar una promesa: «Antes de fin de año, se van a tener que ir».
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