Cuando Los Beatles eran Los Grillos

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Durante tres días a partir del próximo 7 de agosto los coleccionistas de discos de todos los géneros musicales podrán acceder a grabaciones antiguas que no se encuentran habitualmente en nuestro mercado. Habrá unos 300 mil discos en exhibición y piezas raras de productos de merchandising, afiches y objetos relacionados con la música. También se realizará una subasta, donde las piezas con base mas alta -30 mil pesos- son un vinilo de prueba del disco de Paul McCartney & Wings «At the Speed of Sound», firmado por Paul y Linda, una postal de John Lennon y una partitura original manuscrita de Piazzolla de «La bicicleta blanca».

«Cuando vimos que el mercado iba a diversificarse del vinilo hacia el CD organizamos, con un socio inglés, la primera Feria Internacional de Coleccionismo en Londres. Eso fue en 1982, y a partir de ese año hicimos distintas versiones de la Feria por toda Europa, incluyendo Madrid, París y Milán. Esta es la primera vez que una feria de este tipo visita Sudamérica, y ya estamos preparando réplicas en San Pablo, Bogotá y Santiago de Chile», explica Barsa.

En Buenos Aires hay intercambio de discos en plazas y ferias callejeras, pero los coleccionistas más importantes rara vez sacan sus discos a la calle. Por eso Barsa aclara que más de la mitad de los stands son de coleccionistas privados convencidos por primera vez de sacar sus incunables al mercado de la compra, venta y canje. No solamente hay discos de vinilo, sino también CDs, además de reproductores musicales antiguos y modernos (todos en funcionamiento) y rarezas del merchandising de todas las épocas, exhibidas como en una galería para los curiosos que no se acerquen a la Feria sólo para comprar discos.

«Vendrá gente del exterior», dice Barsa «ya que para los coleccionistas europeos y norteamericanos la Argentina y toda Latinoamérica es un mercado realmente goloso, muy rico en rarezas locales imposibles de hallar afuera. Por ejemplo, un coleccionista que tiene todas las ediciones de los Rolling Stones probablemente no tiene las ediciones originales argentinas que tenían otro arte de tapa y los temas traducidos al español. Inclusive algunos errores de las viejas ediciones argentinas pueden ser valiosísimas, como la primera de Los Beatles en Argentina, a los que en vez de The Beatles se los llamó Los Grillos.»

D.C.

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