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Cuatro tribus definen mañana futuro electoral del radicalismo
• LA CONVENCIÓN SESIONARÁ EN GUALEGUAYCHÚ.
• AYER APOYO A MACRI SEGUÍA MAYORITARIO.
• HABRÁ DURA GUERRA POR EL VOTO.
Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Oscar Aguad
EL CÍRCULO SANZ
Es el que rodea al mendocino Ernesto Sanz y que pasó los últimos meses puliendo y negociando la estrategia de llegar a un acuerdo con Mauricio Macri para unas PASO unificadas y luego el apoyo en la presidencial, y con la Coalición Cívica, ya dentro del acuerdo macrista. Es el núcleo más cerrado detrás del acuerdo y tiene dos subgrupos. En el Comité Nacional, donde la mesa de conducción está dividida, Jesús Rodríguez, secretario general partidario, fue clave en el armado. Federico Storani aportó también y Enrique Nosiglia siguió cumpliendo su rol histórico de negociador con el perfil más bajo imaginable. Son quienes consideran que es clave que el radicalismo llegue a las elecciones en acuerdo con un presidenciable afín que sea compatible con la UCR y con chances reales de triunfar.
En el grupo de las provincias que apoyaron desde el principio esa idea están, obviamente, Córdoba, Entre Ríos y Neuquén. Dentro del mismo, el cordobés Oscar Aguad es reconocido como el primero en reconocer sin ponerse colorado la necesidad de un acuerdo con Macri. En la Capital Federal, Emiliano Yacobitti, más cauto y con apoyo a Martín Lousteau, tampoco se rebelaría ante un acuerdo con Macri.
LOS CLÁSICOS
Quieren potenciar la chances en las listas a diputados y senadores en las provincias y privilegian ese resultado antes que ninguno. Saben, como todos, que este año el radicalismo no tendrá opción presidencial propia real Apuran la proclamación de una fórmula presidencial liderada por Julio Cobos que juegue en una PASO que incluya también a Sergio Massa. Imposible de procesar desde el macrismo.
En ese grupo revista la mayor oposición que hoy tiene Sanz. Están el jujeño Gerardo Morales, el chaqueño Ángel Rozas, José Cano de Tucumán; el formoseño Luis Naidenoff, el correntino Ricardo Colombi o Eduardo Costa de Santa Cruz. Muchos de ellos tienen chances en sus provincias. Por eso quieren, ante todo, que el arreglo nacional que cierre el partido no les complique la existencia en cada provincia. La pasión para sostener esa estrategia, de todas formas, no es la misma en todos: Morales, por ejemplo, lucha hasta el punto de haber roto ayer definitivamente su acuerdo de años con Sanz en la conducción partidaria. Otros, como los santafesinos, ven que la ola del macrismo con Miguel del Sel es casi irreversible y, aunque la resisten, buscarán refugio.
Pero hay un punto que no se puede obviar: Morales, como otros, prioriza la gobernación, de su provincia que ve más cerca que nunca. Por lo tanto, si para lograrlo debe arreglar con el PRO lo va a hacer a pesar de la guerra que hoy se ve en el partido.
PROVINCIAS QUE DUDAN
No todos llegarán definidos a la Convención de Guale-guaychú. Uno de los casos es el de La Pampa. Juan Carlos Marino, puntal de la conducción del radicalismo y autoridad en el Senado, está convencido del camino a seguir, pero no de la estrategia para lograrlo. Allí los radicales aún negocian.
Mendoza es otro de los casos. Allí se logró un acuerdo integral que va detrás de la fórmula de Alfredo Cornejo y Laura Montero. Tan amplio es que hoy puede decirse que todo mendocino que no apoye a Nicolás del Caño del PTS o al kirchnerismo votará esa fórmula. Como allí hay radicales, macristas y massistas el equilibrio puede volverse inestable a último momento.
RADICALISMO K
Esa opción no se terminó con el regreso de Cobos y otros caciques provinciales a la UCR. Hay un grupo que presiona para que el radicalismo se fusione tras ideas de Cristina de Kirchner que reivindican como originales del alfonsinismo más puro de los 80, como estatizaciones y economía regulada.
Leopoldo Moreau es la cabeza de ese neoalfonsinismo que hoy pasea por los actos de la Casa Rosada y hasta festeja chistes de la Presidente. El frente de Moreau, de todas formas, no es uniforme: junto con él milita su yerno Leandro Santoro que dirige el grupo "Los Irrompibles" hoy un brazo de La Cámpora. Su hija Cecilia se mantuvo en la tribu de los radicales clásicos, dicen, por cuestiones conyugales.
Moreau estará en la Convención Nacional y no sólo como barra: él mismo es convencional con poder de voto y tiene un bloque propio de bonaerenses y radicales de provincias que lo siguen.

