Cuba: “indignos” admiten haber pecado

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La Habana - Los destituidos Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, hombres clave del régimen cubano en las últimas dos décadas, renunciaron ayer a todos los cargos que conservaban, juran lealtad y evitan confesar sus faltas, tras ser acusados de «indignos» por el ex presidente Fidel Castro.
En sendas cartas publicadas en la prensa del régimen y dirigidas al presidente Raúl Castro, con un contenido llamativamente similar, Lage y Pérez Roque justificaron su destitución producida el lunes de los cargos de secretario del Consejo de Ministros (jefe de Gabinete) y canciller, respectivamente.
Lage, médico de 57 años, llegó a representar al país en visitas oficiales y tomas de posesión presidenciales y a reemplazar a Fidel Castro en decisiones ejecutivas, en tanto que Pérez Roque, de 44 años, era considerado mano derecha del ex mandatario ahora enfermo. Ambos incluso eran considerados posibles reemplazos de los veteranos Castro en la jefatura de Estado.
Fidel Castro avaló su expulsión del Gobierno por caer en «ambiciones» un día después de anunciada la drástica modificación del gabinete, que incluyó reemplazos y fusiones en doce ministerios. «La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno», escribió el dictador.
Para antecedentes similares hay que remontarse a la caída del canciller Roberto Robaina en 1999 por «deslealtad», del ideólogo Carlos Aldana por «graves errores» en 1992, y el juicio y fusilamiento del general Arnaldo Ochoa en 1989 bajo cargos de narcotráfico.
En su carta, Lage, artífice de reformas de apertura tras la crisis económica de los años 90, renunció a los cargos que conservaba de vicepresidente, miembro del selecto Buró Político del Partido Comunista (PCC) y del Comité Central de la agrupación, así como a su banca de diputado.
«Reconozco los errores cometidos y asumo la responsabilidad. Considero que fue justo y profundo el análisis realizado en la pasada reunión del Buró Político» en la que se avaló el reacomodo del gabinete a propuesta de Raúl, subrayó la misiva de quien fue reemplazado por el general José Ricardo.
Pérez Roque, de 44 años y nombrado por Fidel Castro canciller en 1999 en reemplazo de Robaina, renunció a su calidad de miembro del Consejo de Estado, del Comité Central del PCC y al cargo de diputado. «Reconozco plenamente que cometí errores, que fueron analizados ampliamente en dicha reunión. Asumo mi total responsabilidad por ellos», dijo en su carta el ex canciller Pérez Roque, quien tuvo una meteórica carrera bajo el influjo de Fidel, tras desempeñarse como su secretario personal durante siete años y destacar como líder estudiantil. Éste fue reemplazado por quien era su segundo, Bruno Rodríguez.
Los dos dirigentes reiteraron su «fidelidad» a los hermanos Castro y al Partido Comunista, y su lealtad a la Revolución en las cartas que fueron publicadas en el diario Granma y en el periódico Juventud Rebelde.
Raúl Castro, de 77 años, dispuso un total de 12 cambios en la más amplia remoción gubernamental en 50 años de revolución, un año después de asumir la presidencia formalmente en lugar de su hermano, quien padece una enfermedad desde julio de 2006.
Al calificar la reestructuración como «cambios sanos» y respaldar a su hermano, el máximo líder de la Revolución dijo en su «reflexión» del martes que fue consultado, y negó divisiones o que se trate de una «sustitución de los 'hombres de Fidel' por los 'hombres de Raúl'». El dictador, de 82 años, señaló que «el enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos».
«Estamos bajo un gobierno estalinista que transfiere la culpa a personas y los pone como chivos expiatorios. Ellos han cumplido la fase de mea culpa. Quieren cerrar cualquier idea sobre fisuras políticas», opinó el disidente Manuel Cuesta.
«No entiendo nada, porque tenía a Lage y a Felipe en un pedestal», comentó María López, jubilada de 72 años.
Agencias EFE y ANSA

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