3 de mayo 2013 - 00:00

Cuna del mejor malbec

Cuna del mejor malbec
A la par de Melbourne en Australia, Bordeaux en Francia y Florencia en Italia, la provincia de Mendoza se convirtió en la Octava Capital Mundial del Vino, por la destacada calidad de sus uvas. En sus bondadosas tierras soleadas existen más de 1.200 bodegas, muchas de las cuales abren sus puertas al visitante para contarle la historia y los procesos que rodean esta espirituosa bebida, que se convirtió en una embajadora del país y que, junto con el tango, el fútbol y el dulce de leche forma parte de la idiosincrasia local al acompañar, habitualmente, exquisitos platos regionales.

En este tentador camino, grandes y pequeñas empresas familiares ofrecen visitas guiadas, cursos de cata, degustaciones especiales y la posibilidad de cosechar durante la mística vendimia. Esta provincia es una ruta para maridar la "bebida nacional" con paisajes de imponente belleza natural.

El gran crecimiento del sector generó también que importantes fincas rurales decidieran ampliar sus instalaciones para ofrecer al turista un mejor y más completo servicio. Algunas disponen de hoteles exclusivos en las mismas viñas, como nueva alternativa ofrecen la vinoterapia, y a los recorridos básicos se suman museos, cavas con exposiciones de arte, almuerzos al aire libre junto a expertos enólogos, cabalgatas, circuitos de mountain bike y especiales cenas entre barricas de roble.

Con la elaboración de casi 10 millones de hectolitros de vino al año, la provincia se convirtió en el centro vitivinícola más importante de Sudamérica. Hay empresas que trabajan con la más alta tecnología, y pequeños viñedos atendidos por sus dueños, dedicados a la fabricación artesanal. Cada zona tiene sus características. Los departamentos de Luján de Cuyo, Godoy Cruz y Maipú -cercanos a la ciudad Capital- poseen la mayor cantidad de bodegas abiertas al público. La zona alta del río Mendoza es la preferida del Malbec, con alturas que van hasta 1.100 metros. El Norte es apto para los blancos frutados y tintos jóvenes. La parte más alta y fría es el Valle de Uco, donde los vinos logran gran acidez. En San Rafael se erigen cavas de gran trayectoria con espumantes.