27 de enero 2009 - 00:00

CUPONES BURSÁTILES

  • Es curioso cómo nuestra Presidente, tan manifiestamente adversa al circuito bursátil, se basó en los balances empresarios de la Bolsa de Comercio para extraer algún juego que favoreciera su discurso. Y queriendo demostrar que las empresas no están tan mal como se dice. ¿Cómo es que pudo tomar tal base conjunta y utilizar los datos mancomunados, de una serie de compañías? Pues, muy sencillo, porque lo único que está a la vista de todo el mundo que quiera recorrer los datos son los balances de las empresas de «capital abierto».

  • Aquellas, únicas, que tienen que mostrar trimestralmente sus números. Estas que deben informar en tiempo y forma sobre toda novedad de cierta trascendencia que las involucre. Sí, esas sociedades que deben realizar gastos administrativos, para hacer tales presentaciones en regla. Y que están permanentemente expuestas a una serie de filtros y miradas, desde la CNV, la propia Bolsa de Comercio, los accionistas minoritarios. Además de lo que corresponde legalmente, a todo tipo de empresa dentro del régimen económico. ¿Sobre qué otros números hubieran podido basarse? ¿Quién tiene a disposición, a no ser la AFIP u otro organismo afín, los resultantes de las compañías?

    La Presidente lo utilizó con un sesgo hacia los dividendos brindados, según leímos de un trabajo realizado por la gente del Instituto Argentino de Mercado de Capitales -IAMC- y que depende del Mercado de Valores. Entonces, le dice a la población que por tal razón, o por aquella otra, la visión sobre las empresas del país resulta tal o cual.

    Teniendo tales cifras a la vista, puntuales, precisas, cuesta creer que no se advierta la enorme diferencia que existe entre compañías «abiertas» o «cerradas». Cómo es que no se abona el camino para que una buena parte de las sociedades se enliste en la Bolsa de Comercio. Imagine el lector lo bueno que sería que sociedades que vuelven a revistar bajo el Gobierno estatal pudieran estar a la vista de todos y de manera trimestral. ¿Qué se sabe de balances de Correo, de AySA, de la propia Aerolíneas Argentinas, entre otras? ¿Son eficientes, tienen sus números bien compensados? Sólo unos pocos lo saben.

    Solamente con discriminar sabiamente, otorgando alguna necesaria ventaja fiscal a las que se decidan a abrir el capital, se podría obtener el doble beneficio de poseer un mercado de capitales en crecimiento. Y un parque de compañías, perfectamente controladas.

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