Será larga tela para cortar lo que nuevamente se puso sobre la mesa sindical, acerca de solicitar incrementos a las compañías -cotizantes en Bolsa, por ahora- dejando de lado el tradicional argumento de la inflación, reemplazado por las supuestas utilidades empresarias.
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Una variante tan drástica, como insólita y peligrosa. Y si los trabajadores van en procura de acorralar a las sociedades, puede que ante el clásico «consentimiento» (por temor) y los famosos «de común acuerdo» (al estilo de Moreno) lleguen a tener algún éxito: en la pesca inmediata. Pero, acaso sin que lo adviertan, puede colaborar a secar la laguna donde existe la pesca.
Ignorar de modo asombroso que estamos en zona de crisis global, que tanto exportación como mercado interno se han adelgazado (y sin saberse cuánto habrá que esperar para que se recompongan), y aparecer ahora con semejante materia deberá traer detrás una reacción proporcional. Y esto se traduce en frenar inversiones, romper el precario equilibrio que procuran hallar las compañías, para atravesar el valle de lágrimas actual.
Y generar más fricciones todavía, de las que ya normalmente vemos en nuestro medio, entre sindicatos y empresarios. Si la inflación oficial no es tenida en cuenta por los sindicalistas (aunque se cuiden de decir que es un dibujo grotesco). Si la real se aplanó naturalmente, por la zona de crisis que sacude al mundo, buscar un elemento sustituto que convenga mucho más es trascender todo límite razonable. Más todavía si se quieren tomar como «ganancias» aquellas que son sólo parciales dentro de los resultados finales.
En las notas al respecto se mencionan porcentajes y se apuntan nombres -seguramente, obtenidos de los creadores del proyecto- sólo de sociedades en Bolsa. Y con los balances a diciembre de 2008. Que, como es sencillo de determinar y lo hemos visto en nuestros propios resúmenes de balances, en muchas firmas todavía existió un «efecto arrastre», del primer semestre, que compensó -en buena medida- lo que surgió sobre el final y ya constituyó una pendiente.
A partir de esta semana deben ingresar los trimestrales a marzo de 2009. Terceros períodos de las que cierran en junio. Y primeros, de las concluyen en diciembre. Más justo sería, en todo caso, pretender enarbolar estos números más frescos: y que ya contienen virus de crisis más notorios.
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