Y aquí aparecen los dos extremos, como para que el inversor elija. Paul Krugman, probablemente el más mediático actual de los premiados con el Nobel, apuntó directo al corazón de la tendencia y al asegurar: «El mercado está reflejando la creencia de una pronta recuperación y esto es algo sumamente improbable...». Con lo que, en síntesis, quiere decir que, según lo ve, el mercado está equivocado al apostar por ello. No está sólo en esto, tanto Nouriel Roubini -que sacó chapa de «gurú» con esta cri-sis- como George Soros, uno que bien baila desde décadas, están en la misma sintonía de Krugman.
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Pero, coincidencia o no, en el mismo día lunes los medios del mundo dieron a conocer a nuevo «poeta» de las finanzas. Un asesor de Obama arriesgó a ver por las suyas que: «Hay algunos rayos de sol brillando, a través de los árboles...» (merece que Serrat le ponga música).
Por las dudas, jugó la cubierta y agregó ya menos decidido: «Pero no estamos a salvo aún». El señor Orszag, que así se llama, terminó por colocarles una nube a los rayos que viera, porque a renglón seguido remató el manifiesto con: «La economía sigue débil. Así que continuaremos teniendo estos déficits elevados...». Después de esto, se largó la primera rueda de la semana y en Wall Street decidieron seguir apostando por los supuestos «rayos de sol», llevando adelante una jornada de lunes verde y que rozó el 3% de aumento en el Dow.
Que derramó bonanza hacia todas las vertientes y arribó a la región, dándole a casi un 5% al vecino San Pablo, con el máximo rayo de sol en Buenos Aires. Superando el 6% en un Merval y casi en lo mismo, para el de las acciones sólo locales. Diferencias de 63 alzas y solamente 5 plazas bajistas, subiendo a los $ 55 millones el volumen efectivo: y, lo importante del día, sin que la participación de Tenaris fuera tan acaparadora de negocios, como muchas veces. Esto es, que como pasa en los canales de riego del campo: el beneficio se fue dispersando e irrigando todo tipo de brote accionario, sin importar su tamaño.
Si todo fue proveniente de lo que ocurrió en el Norte, valen aquellos dos extremos planteados al principio para sacar conclusiones y adherir a unos o a otros observadores. Si hay buena parte de componente interno, será entonces cuestión de alinear factores para ver desde dónde surgen estímulos tan potentes, que colocan a Buenos Aires como cabeza de serie, de los últimos avances. El que los encuentre, avise).
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