14 de julio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

... Y en la reanudación de actividad, las aguas prosiguen bajando turbias. El hecho más testimonial es que abundan las opiniones de toda índole en los medios, desde analistas políticos hasta economistas, consultoras o simples periodistas. Y todos, en el fin de semana largo, estuvieron a la caza de la versión, un rumor de cierta fuente creíble, como para poder dar la «gran primicia» acerca de próximos pasos. Por otra parte, un gran desconcierto entre quienes se vieron sorprendidos por un llamado al «diálogo» presidencial, aunque con desconfianza por los términos en que convoque. Y por cual resulta la interpretación de los que gobiernan, sobre el significado de un diálogo. Sabemos desde hace tiempo, en especial, con el unilateral canje forzado de deuda, que la tan utilizada palabra «negociación» en el diccionario oficial significa presentar propuesta armada, sin querer oír ni discutir con la contraparte, y con el ultimátum de: lo toma o lo deja. También cuando sucedió la votación sobre las retenciones, existió una convocatoria al sector para «dialogar» con los funcionarios. Seguida de innumerables pedidos de audiencia y que eran atendidos por segundos o terceros niveles, sin poder de decisión ninguno.

Al momento de aparecer estas líneas, quizás hayan surgido novedades de último momento, confirmando algunas presunciones: o ninguna. Lo cierto es que ya a mediados de julio, con el escenario de mercados externos que hicieron «la plancha» a lo largo de todos estos días y también sembrando incertidumbre, el ambiente local no cuenta con los elementos que puedan otorgarles seguridad a los operadores. Antes de las elecciones se transitó por un período de simples apuestas, que luego se vieron frustradas. Pero con lo que se vive, se ha instalado otro período apostador: poselecciones.

Unos apuestan a que se vaya Moreno. Otros, a que se corrija el tipo de cambio. El campo, a que se preste debida atención a sus reclamos. Los industriales, a que se les quite la presión de encima. Los que apuestan a que el «diálogo» será real, por la debilidad actual del oficialismo. Y otros por considerarlo una simple estrategia para ganar tiempo, desconcertar, desviar el foco de los temas principales: y proseguir con el cambio, para no cambiar nada en su fondo.

Con tales condiciones, las operaciones de riesgo resultan nuevamente una apuesta también, como venían en tiempos preelectorales. El juego corto de «trading» diario: y acertar al premio mayor, cada día.

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