20 de julio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Los mercados se rigen por simple oferta y demanda, públicas y libres. Si se les quiere meter mano -y de esto tenemos amplia prueba en la actualidad-, todo termina en un cúmulo de presiones que, al cederle la presión, sale disparando vapor de modo incontrolable. Además, y no hay que ser un erudito en economía para saberlo, la clásica sentencia siempre está vigente: «Lo que escasea se encarece, lo que abunda se abarata...». Le cabe a todo activo transable, ya sea un mercado accionario, como a cualquier tipo de mercadería que se corrige en un mercado. Y esto nos viene a cuento no por lo bursátil en sí, pero en el casillero contiguo actúan los centros de formación de precios de los «commodities».

Nuestro país, ya seriamente atosigado por cuentas públicas que no cierran, vuelve a tener en el horizonte el gran recurso verde: la soja. Pero resulta que si uno se detiene en informaciones que corresponden a lo agropecuario, no debería pasar demasiado tiempo para que el supuesto «gran salvador» de nuestros ingresos se vaya aplanando. En Estados Unidos hablan de gran cosecha sojera. En Brasil están «serruchando» medio Amazonas, para que se plante soja. En la Argentina, entre sequía y falta de incentivos, se dice que muchas áreas destinadas a otros cultivos serán tapizadas también... de soja. Acaso no alcance el trigo, se asegura que cosechar maíz cuesta el doble, todo es un camino hacia el «yuyo verde». Pero en países como el nuestro no cuenta para consumo interno, y todo va a exportación.

Un simple observador de mercado bursátil se pregunta «qué irá a suceder con la cotización de la soja, al cabo de cierto tiempo». Si la oferta cada vez se hace más intensa, como en una progresión imparable, acaso le calce justo aquello de «lo que abunda...».

Como simples vecinos de la misma cuadra, nos interesa ver la suerte que puede correr lo que constituye una «proteína» básica de los ingresos de nuestra Nación. Esto está más cerca de los intereses bursátiles de lo que cualquier mente cerrada pueda suponer. Si los soportes de la economía general se debilitan, no hay Bolsa que aguante. En tanto, resulta el reflejo de lo que se genera en su derredor. Quizás, lo que plantea el escenario futuro no sea tan así (sólo somos intrusos en tal materia), pero sí creemos firmemente en las leyes de oro de los mercados. Y cuando a una acción le llueve oferta, que desborda, su precio se debilita. Como sucede con cualquier otro activo transable. La soja lo es.

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