22 de julio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Los meses avanzan, ya las sociedades de cotización pública deben mostrar sus números a junio. Y el primer mes del tercer período está a punto de consumirse. En tanto, el contexto en que deben desarrollar sus negocios muestra nada más que un tembladeral político -resaca de las elecciones adelantadas- y la demostración de haberse removido un avispero, con la consecuencia lógica: las avispas salieron como locas, al ser alterado su hábitat y sus condiciones. Se ve ahora a las organizaciones empresariales entablar una serie de reclamos, que mientras el poder parecía omnipotente se callaban debidamente. El campo pronostica la importación de alimentos vitales para los próximos dos años. Y debate sobre acudir a un «diálogo», al que bien le vienen las comillas para definirlo. Todo parece estar en movimiento perpetuo en esta segunda mitad de año, sin que aparezcan modificaciones y nuevas reglas de juego. Y sí, una ratificación del curso oficial que se había impuesto. ¿Quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores, al margen de los resultados obtenidos? ¿Cuál será el cambio de escenario, que unos pretenden y otros defienden a ultranza? Nadie lo sabe. Y los días y semanas pasan, para solamente poner en mayor peligro los números de nuestra economía. La Bolsa, en lo que aparece como una posición insólita, es de lo poco que puede darse como estable y hasta propenso a la mejora, en medio del carnaval a que se ve sometida. Esa cuerda más sensible, en el violín de las finanzas, hace como oídos sordos y participa de otra partitura. Lo que pueda venirle desde afuera y sumarse a la melodía común. O a la toma del «activo tangible», como lo son los «fierros» empresarios en marcha.
Solamente se la ha visto desfallecer parcialmente, en lo que hace a procurar mover un navío en un río que se ha ido secando. Ya hubo algunas ruedas donde así como Tenaris se encogió en negocios, los totales generales en acciones cayeron a los niveles de cota de profundidad mínima. Una marca tan baja, como para quedarse encallada. Pero porfiando en el lecho fangoso para seguir moviéndose en sus precios.
Toda esta época, desde que estalló la crisis global, habremos de anotarla como del espectáculo más fascinante que nos tocó ver directamente. E inclusive, de aquello que hemos leído y repasado tantas veces de nuestro historial. Porque no olvidemos que -desde lo bursátil- acaso estemos en el peor de los lugares, en el peor de los momentos. Y sin embargo...

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