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Cupones Bursátiles
Antes que querer argumentar que muchos papeles cotizantes, en todas partes, tienen que ver con lo petrolero, es probable que resulte evidencia para una cuestión superior. Y es la dependencia y fragilidad de la tendencia imperante, capaz de ser sacudida por una sola variable que se desaco-mode. Peor todavía, que se asocien los índices a los cambios diarios y no a una tendencia que se perfile, en el causal de los altibajos.
La Bolsa local, por muy singulares cuestiones, es una prueba testimonial de todo esto. Porque el hecho de tener en la nómina a Tenaris y que ella sola represente -en el ponderado- casi la mitad de la suerte que corra el Merval, debe resultar único en el mundo. Y entonces vemos que si el precio del barril se pone saltarín, loco, impredecible, la acción de Tenaris realiza los mismos saltos mortales.
Y el índice comienza a dar vueltas carnero, dando por tierra con cualquier otra causa de mayor importancia y por profunda que sea.
Si el modo de conformar el precio del petróleo estuviera ligado a la simple oferta y demanda de las economías, podría ensayarse que -en verdad- constituye un termómetro fiable acerca de la recomposición de los países, o de la depresión global. Pero es sabido que en la tal formación de precios existe una amplia porción de simple labor especulativa, que se acentúa frente a la debilidad de la moneda base, como sucede en este tiempo. Con lo cual la entrada y salida de participantes temporales, alejados de la idea de oferta y demanda del producto, suelen formalizar indicadores que lleven a equivocar el diagnóstico sobre las economías reales.
Todo señaliza que hay movimientos fuertes de recomposición de índices bursátiles en el año, pero no se acierta a percibir si hay musculatura que se desarrolla o una hinchazón de tipo peligroso si llega el momento de ponerse a prueba con una oferta poderosa.
El miércoles esa causa-efecto actuó plenamente, causando bajas en casi todos los recintos, sin que aparecieran razones adicionales y de mayor nivel de incidencia. Vimos índices «empetrolados», con las alas impregnadas de un mineral negro.


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