12 de octubre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

Se siguió gozando a pleno en la pasada semana, dentro de lo que es un notorio movimiento de traspaso de capitales, desde la que se convirtió en moneda «blanda», el dólar y su depreciación, convertido en flujo de mucho «dólar dulce» alimentando a todo tipo de activos.

Los títulos empresarios cotizantes encontraron así una singular luz propia, en medio del túnel de las economías. Y dentro de la lista, especialmente la Bolsa de Buenos Aires, y un trayecto de 2009 que sí posee parangones varios en el historial, en punto al aumento de cotizaciones. Difícilmente se lo pueda parangonar con otras zonas de tanta mejora en sus precios conjuntos, teniendo en derredor un contexto tan poco convidador para la inversión. Y mucho peor, para la que resulta una franja de capital para «riesgo puro».

El 7% conseguido en solamente unas pocas ruedas, ubicando ya al Merval duplicando sus niveles anuales, entronca directamente con lo otro. Y en lo que hace a las alternativas internas, con una plaza de «bonos» que ha tenido tantos suculentos resultados como para también invitar a salir y pasarse de activos.

Volvió a ser muy remarcable, el viernes, el total reunido en volumen por nuestra plaza. Se reiteró el haber alcanzado la línea de los $ 80 millones, que se vio muy esporádicamente en el trayecto de los nueve meses. Esto ahora se pudo apreciar con mayor frecuencia, dando idea de que el eslabón flojo de la cadena bursátil quisiera mostrar otra consistencia.

Un contraste mayúsculo, lo que es una Bolsa en plena «ebullición», con un escenario que está en triste «descomposición» (en lo que hace a varios aspectos de la vida nacional). No se puede encontrar vinculación entre la euforia que demuestran los avances logrados por los activos bursátiles, respecto de aquello que se tiene que seguir viviendo a diario, como tristes noticias de nuestro desarrollo como sociedad.

Todo ha seguido viento en popa para la plaza de Buenos Aires, que reafirma su apetencia de resultar elegida como la «mejor plaza mundial de 2009».

A sólo dos meses y medio vista, el paso de los indicadores locales no cede en absoluto en su firmeza.

Si bien el teórico techo que se posea resulte un dato indescifrable en estos momentos, hay una moda de operadores que insisten en el «todo está muy bajo», para justificar que se consuman escalones a los saltos. Hoy, descanso obligado. Mañana, se verá.

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