23 de noviembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

En este caso conviene reparar en el árbol, en primer plano, aunque se tape la vista del bosque.

Sabiendo ya que el desempeño completo del año ha dejado a todos sumamente empachados de ganancias con el mercado de riesgo. Y teniendo a la vista el desempeño de noviembre que -a ojos vista- se fue deteniendo gradualmente en sus energías. Sin hechos traumáticos, sin que se produjeran saltos al vacío que pudieran infundir temores profundos.

La última semana resultó una tránsito lento, que hasta se volvió fastidioso en las horas finales.

Curiosamente, lo mismo que decimos sobre el mercado que abordamos a diario -el Merval- tiene también su correspondencia, con aquello que nos venían contando acerca de índice rector y la bajante de negocios que se vino dando en el NYSE.

Como que la ola global estuvo dando muestras de cansancio y, a partir de la fatiga, surgieron también las dudas razonables.

Si bien las condiciones ofrecidas, ideales, permanecerán iguales por algún tiempo (en lo que hace a dinero y crédito barato) acaso ya muchos de los «jugadores» (la cara predominante, ya que los inversores de raza todavía están bajo los escombros y tratando de respirar) han entrado a considerar seriamente, si no hay riesgos de «implosión». De índices que por propio peso estallen, cuando ya el camino hacia arriba se va acotando.

La decidida abulia que acompañó a la reciente semana tendrá que romper hacia una dirección para destrabar la indudable madeja que se formó en un mercado al que ambas fuerzas parecen decir: que está «bien valuado».

Demanda que se contiene, porque el premio esperado es reducido -en relación con el riesgo de un vuelco- y oferta que no ataca, porque no encuentra puertos alternativos y sabe que con las condiciones similares, todo puede volver a escalar y llegar más alto.

Es probable que sobre la zona final del mes, se encuentre un tramo más apasionante y tiempo de definiciones para el remate de 2009.

Lo que es un tanto temerario establecer, resulta si se producirá la ansiada baja de cierto nivel, que pretende el comprador, o si la etapa de calma y resistencia a decaer promueve un nuevo escalón. (Si todo siguiera igual, tenso y opaco, la presión sobre diciembre sería mucho más notoria).

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