2 de diciembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

De los tres mercados que solemos tomar como referencias cotejables, el nuestro resultó el de culminación más desvaída en sus indicadores. La armonía no estuvo presente, quedaron Dow Jones y Bovespa muy distanciados en sus rendimientos de noviembre respecto de la palidez local. Que, además, presentó contrastes fuertes entre los distintos listados. Y así como en el Merval más popular se culminó con ganancias del 1,5%, en la nómina que recoge solamente a las de sede local, el llamado «M.AR», debió digerirse un negativo superior al 4,4%. Finalmente, el de la Bolsa -nivel general- aportó algo más de tranquilidad, porque resultó el mejor: con el 4,3% de diferencia positiva.

Esto es, que al Merval mayor lo puso a salvo en gran medida la presencia y actuación de Tenaris. Que la ausencia de ella en la otra nómina hundió el promedio. Y que dentro de lo que comprende a todas las especies, grandes y chicas, el de la Bolsa: el resultado habla bien de las que no están en los primeros planos de la consideración por volumen.

En un momento dado, justamente el lunes 18 de noviembre, el Merval pareció querer atacar de firme -con sus 2.294 puntos- la cumbre nominal histórica de los 2.351 puntos para nuestro mercado. A partir de ello, la segunda quincena resultó un mero hecho defensivo, perdiendo toda posibilidad y aterrizando en el final teniendo que defender el piso de los 2.100, que se vio peligrar de modo alarmante.

Un noviembre que tuvo su mejor expresión de negocios en los inicios, segunda rueda con $ 65 millones, y que se fue deprimiendo de manera irreparable a lo largo de la etapa. Desde el exterior arribaron diferentes noticias que tampoco alentaban, hasta rematar con el asunto de Dubai y que vino a demostrar que en el andar de los mercados el temor sigue estando presente de manera ostensible.

Suceso poco claro con el decapitar en la CNV, una serie de declaraciones con soberbia -y desconocimiento atroz- acerca de para qué debe utilizarse al organismo. Y, de última, la reaparición del tema de gravamen a lo financiero, que había sido desestimado en voz de la Presidente unas semanas atrás. Más allá del verdadero mosaico social, las calles como trofeo, y todo lo que aquí sigue alentando a la desaparición de «capital de riesgo». (Y lo bien que hacen los que no quieren arriesgar.)

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