29 de diciembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

 ¿Desea alguna otra colaboración, la que expresó sus deseos de resultar una gestión «CNV» más emprendedora? Pues, a lo que apuntamos en columna pasada, sobre implementar con las sociedades, presentaciones de balances más próximos a la fecha de cierre, le podemos agregar otra sugerencia. Y es que las compañías que cotizan en nuestro recinto, como acciones ordinarias, pero poseen sede en el exterior, envíen sus estados contables en moneda nacional. Y, además, ajustados a las normas de contabilidad que poseemos. Ya que ahora se impuso la «reciprocidad», en eso de cobrarles a los turistas cuyos países de origen también nos cobran, es justo que si sociedades locales deben adecuarse a las normas del exterior, cuando cotizan en aquellos mercados, corresponde que el inversor local no tenga que estar leyendo balances que vengan en dólares, o en euros, o que no se ajusten a nuestros marcos.

Tenaris es el mayor ejemplo -y la mayor paradoja- sobre esto. Siendo, como se ha convertido, en el papel rector absoluto de nuestros indicadores -por su gran peso ponderado, dentro de los listados- prosigue con presentaciones y monedas adecuadas a normas del exterior. Desde que esto comenzó, nos negamos a presentar las líneas de sus balances (también las de Telefónica de España) en la hoja que los sintetiza.

Y, obviamente, tampoco forman parte de los comentarios más extendidos sobre estados contables. Por encima de cualquier otro considerando, porque nos parece una falta de respeto a la comunidad bursátil nacional, que ha venido siendo soportada sin chistar por los organismos de control. Que debieran haber obligado a efectuar las conversiones correspondientes. Y es un detalle -no menor- que, entre varios, otros delatan la decadencia de nuestro sistema desde muchas décadas atrás.

Respecto de los plazos para presentar balances, alguien nos recordó que se habían implementado las «reseñas informativas». Y que resultó una suerte de atajo, de parche insuficiente, creado por otros directorios de la «CNV». Pero en la práctica esto fue sistemáticamente burlado por las propias compañías y que fueron enviando las «reseñas» casi cuando la propia fecha de expiración del plazo para balances completos se agotaba. Entre tener que destinar tiempo a conformar esas «reseñas» mínimas y enviar el balance en un plazo inferior no hay diferencia crucial. Sólo caprichos. Y una burla.

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