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Cupones bursátiles
Inmediatamente culminado el entierro de Sandro, todo interés de los medios giró sobre la controversia legal desatada. Pero en el exterior también la vida continúa y genera novedades y focos, para prestarle la máxima atención. Si se es un «inversor racional» y apto para incluir en la mezcla de ingredientes, componentes que no solamente hagan al circuito hogareño.
Cierta información pasó -seguramente- desapercibida por el común de las personas, inclusive en el apartado de las que tienen la obligación de prestar suma atención: las relacionadas con el mundo financiero. Señores, que hay algo muy preocupante y más allá de la puja Redrado vs. Cristina. Se citó a «una cumbre de urgencia en Basilea». Y la citación fue a la comunidad de los principales bancos del mundo. No para tomar una copa, festejando el nuevo año, sino por una razón de fondo: se advirtió un acostumbramiento muy peligroso a que el Estado permanezca en asistencia de las economías complicadas.
No resulta un dato superficial. Es como que el mundo y sus gobernantes actuales se han apoltronado en una sencilla receta -evocando a Keynes- dando por sentado que el erario disponible (y el no disponible) tenga que resultar el «prestamista de última instancia» casi de manera permanente. Cosa que nunca planteó el famoso economista, sino que reclamaba la ayuda estatal para dar impulso inicial en el peor momento de una crisis: dejando después que las leyes de la economía rodaran libremente.
El Banco de Basilea se manifiesta alarmando por los riesgos excesivos que están tomando los bancos. Y va mucho más allá, hasta un límite explosivo para la salud económica futura: piensan que «existen activos tóxicos que se disimulan en los balances. Al tiempo que condena la urgencia de derivados de muy alto riesgo...». El primer ministro de Francia, se llama Fillon, directamente advirtió «sobre el riesgo de la subsistencia de burbujas especulativas». Y lo más explosivo fue dicho por un ex miembro renombrado del FMI -Simon Johnson- que, yendo al grano disparó: «Están dadas todas las condiciones para una nueva catástrofe mundial en la economía...». En tal caso, amigo lector, importará poco si Redrado o Cristina. Ajustarse los cinturones, hay turbulencia.


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