15 de enero 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

La reacción del miércoles en el mercado local estaba dentro de lo posible y a partir de que nada es imposible, en el desconcierto político y económico local. Ya parecía extraño que se viera caer de modo pasivo a los indicadores y -en algún momento- tenía que resurgir la «mano invisible», que proporcionara un repunte como el de tal rueda. No tanto por el nivel del índice, con suba del 3%, sino más todavía por un caudal de órdenes que llegó a los $ 75 millones de efectivo y armando todo un «operativo barrido» de la oferta, con la mano firme y la decisión a fondo. Tratar de interpretar en función de qué las caídas, y en virtud de cuál pensamiento el rebote, queda para que cada inversor y operador intente descifrarlo. Lo único sabido es que al mercado lo atacó la misma confusión, de la que todo el país se está teniendo que hacer cargo. (Íbamos a emplear el término habitual de «nutrir», pero ciertamente que si algo no proporciona el circo montado es nutrición para los índices).

Hasta la saturación, de parte de funcionarios de todo rango y también de los medios que difunde, se ha visto y oído la alusión a fondos Buitre. El punto máximo fue cuando, días atrás, en conferencia de prensa, el ministro de Economía quiso dar una explicación -para todo público- acerca de tales entidades. Y describió a éstas como de integrantes «a quienes no les importa el bienestar de la gente» (?). No, ministro, anótese un par de viejos conceptos. Uno, «los mercados no tienen piedad». Dos, «si quieres tener un amigo en el mercado, cómprate un perro...». Que vienen desde el fondo de la historia y de todo país. Sería bueno saber cómo se denominan los fondos buitre al momento de tomar papeles de deuda como los nuestros (siempre de alto riesgo) y ayudando a digerir emisiones, de las que todos huyen. ¿Qué son en el momento de la compra, «fondos paloma»?. El acreedor -quien sea- quiere cobrar, lo que corresponde. El deudor debe pagar, o sentarse a renegociar. Tan simple como eso. Buscar hacer la radiografía de los que poseen los papeles (para difundir que un participante de un fondo tiene, también, una empresa en Pilar es la tontera nacional de investigar a la víctima). Alguna luz, un toque sensato y racional tendrá que surgir en algún momento. Porque cada día que pasa es un desfile de mascaradas, con distintos colores. dando un espectáculo carnavalesco. Penoso.

Dejá tu comentario