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Cupones bursátiles
En tal caso, no puede uno menos que congraciarse con el disgusto mostrado por el Presidente y que ha prestado un proyecto denominado «Tasa de Responsabilidad en la Crisis Financiera», por medio del cual los bonos tendrían que pagar un impuesto, conforme a las utilidades. Y de tal forma, comenzar a resarcir a las arcas públicas, por la esencial ayuda prestada al sector de bancos y financieras y que -en muchos casos- evitó que se fuera a la quiebra definitiva.
El caradurismo que se trasluce en la actitud de tales ejecutivos va mucho más allá, que el dinero que pueden seguir succionando: es mostrar que la mentalidad no ha variado al menos dentro del sector, y que lo único que se quiere es retomar el camino que llevó al desastre anterior. Por lo cual todo parece ser sólo cuestión de tiempo y -en tal caso- yendo en dirección a las alarmas que se prendieron en el foro de Basilea (y del que dábamos cuenta en anteriores entregas).
La sensación de que no hay vocación verdadera por colocar en caja y en límites razonables las prácticas del capitalismo y de los mercados, con señales irritativas como ésta, que mereció la reacción de Obama.
Todavía falta un paso, porque el Congreso de Estados Unidos debe dar tratamiento a la norma impositiva enviada. Y se dice que ya los bancos han iniciado campaña en contra, para intentar la sanción a tales impuestos y en una aguerrida defensa de los premios a los ejecutivos.
Una vergüenza. Y tan indefendible la posición, que delata el grado de irresponsabilidad de los señores banqueros. Sin asumir, sin reconocer lo que han promovido, con la insolencia propia de los que quieren más de lo mismo. Y que otros se arreglen.


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