2 de marzo 2010 - 00:00

CUPONES BURSÁTILES

Imaginar que en vez de una sola rueda, se hilvanara una semana seguida de bajas de un papel como Tenaris y el término de derrape, huida, corrida, como se llame, sería ver a todo un mercado en llamas. Y para que nadie crea que estamos jugando con solamente el reverso de la moneda -las bajas- cabe suponer lo opuesto. Qué sucedería con una trepada consecutiva, y en términos muy marcados, de Tenaris. Se vería una Bolsa local falsamente «eufórica» y dejando que los medios de comunicación expandieran noticias legales -la suba del índice- pero para nada legítima, en cuanto a que todo se produce por la grotesca incidencia ponderada de un papel solamente. Y menos mal que en los últimos recambios del índice se ha visto retroceder el porcentual de participación de Tenaris, sobre la suma total. Porque llegó a estar prevaleciendo, en otros momentos, con porciones cercanas a la mitad del total de volumen. Tanto en la baja, como en la subida, hay deformación del mercado general y esto es proclive a derivar en erróneas conclusiones, (si es que se trata de un inversor que no sigue el pormenor y el origen de los resultados).

Sabemos que esto no va a suceder, pero seguimos con la insistencia -que no es de ahora, sino que viene de muchos años- y aprovechamos el ejemplo dado el jueves pasado: donde Tenaris sola arruinó el día, la semana y fue partícipe -por esa rueda- de generar un índice mensual también más tullido.

Esto va en la dirección de producir el revisionismo, de los indicadores que transmiten la imagen real del mercado de Buenos Aires.

En principio, porque conviene reducir la cantidad de ellos -para un modesto nivel de negocios y de especies-, pero lo fundamental pasa por otro meridiano...

El de analizar y armar un

índice de una docena de especies fijas, equilibrando distintos rubros de actividad, no solamente juzgando a las acciones por la cantidad de volumen que realizan. Trayectoria, prestigio, solidez, son condiciones que valen tanto, o más, que el volumen. Y dejar a esos nombres como la cara visible, la esencia, de nuestra plaza dándoles a los papeles la misma proporción, dentro del indicador. Subas, bajas, sumadas y divididas por doce, para hacer la cuenta muy sencilla. Pero, dejando de ser un recinto que une su destino a lo individual y lo ajusta a lo colectivo y equilibrado.

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