3 de marzo 2010 - 00:00

Cupones Bursátiles

Los dos primeros meses, que han venido pintados de rojo en sus apostillas -tanto por catástrofes en ciertas economías, como por catástrofes naturales- siguen realzando la idea acerca de un 2010 que no resultará el de las grandes recuperaciones, que se quiso tratar de vender desde diversas fuentes interesadas.

Como una cruel broma del destino, dentro del listado de índices bursátiles globales aparecía el de Chile -el IPSA- como el que sostenía la llama positiva encendida, en medio de la oscuridad que prevaleció sobre el resto.

Al saberse de las estimaciones preliminares, referidas al tremendo costo monetario de la reconstrucción chilena, cabe la pregunta acerca de cómo pegará esto sobre la que resultaba una gestión que era ponderada, por su prolijidad y sus resultados.

No caben dudas que las catástrofes naturales de gran magnitud, también hacen variar las corrientes de capital en el mundo. Y el flujo de inversiones van corriendo de coordenadas, fieles a su espíritu de que: «Los mercados no tienen piedad». Europa, azotada desde los tambaleos que tienen vecinos de su comunidad, también se ha visto atacada por inclemencias que le llegaron en forma de despiadadas tormentas y vendavales.

Creando necesidades de ayudas y esfuerzos económicos adicionales, impensados, para una serie de países involucrados. El 2010 ha dado sus primeros pasos, de todo tipo, no precisamente vestido de fiesta -como se quiso predecir- sino calzando un triste traje de rescatista, de hechos impactantes y lamentables.

Y esto da razón a que prácticamente todos los índices bursátiles hayan cubierto el bimestre, dejando pérdidas a las carteras accionarias.

Con España muy adelantada en la erosión, con baja de más del 13 por ciento en solamente dos meses, los demás resultan mucho más sobrios en las caídas que soportaron. De no ser por la última y fatal semana -del desplome en Tenaris- seguramente que el Merval se habría visto apenas en negativo.

Las dos puntas, en realidad, resultaron ácido corrosivo para nuestra Bolsa. La primera semana, con una caída del 5,8 por ciento. Y el último tramo, donde declinó el 4,85 por ciento. Y tanto se volvió a saborear el gusto de equiparar el máximo nominal histórico -con máximo en «2346»- como reconocer la pendiente: hasta mínimo de «2165».

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