8 de abril 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Junto con el amanecer de abril aparecieron muy nítidas en la bóveda bursátil, dos señales que podrían ser las primeras de aquello que andaba flotando desde marzo y sobre lo que no hay una fecha fija de comienzo. Nunca lo hubo, ni lo habrá. Por más que analistas, o historiadores, decidan fijar un punto preciso para el comienzo de un auge, o una depresión, siempre las cosas empezaron antes de una jornada donde la punta visible queda a la vista de todos. Podrá determinarse una zona, delatora con solamente algunas evidencias y que -con los hechos consumados después- pueda quedar como el cambio de una tendencia, o el principio -o final- de todo un ciclo.

Si el lector lo retiene, o le prestó atención suficiente, en varias notas equiparábamos rasgos del contexto actual con movimientos del pasado. Y lo que había sucedido en consecuencia. El personaje principal, para nosotros, es lo que sucedió en épocas inflacionarias. Lo que se está observando ahora no es el escenario completo y el mundo -y la gente- también es diferente. Pero, la esencia está presente y en Bolsa también se da aquello de que: se reacciona del mismo modo, ante las mismas situaciones. Sin importar las épocas, ni los medios.

Sucede que en este inicio de abril, existen varios puntos a los que atribuir cierto comportamiento del mercado.

Y cada quien, con derecho, puede ligar los resultados -la evidencia- al motivo que le parezca. Nosotros elegimos: la inflación. Otros lo atribuyen al efecto del «canje». También los que lo emparentan con una buena predisposición exterior (Dow y Bovespa superando sus máximos). Pero, en estas primeras ruedas se ha visto aquí un paso redoblado, que no resultó copia del exterior. Esto, en suba de precios. Y, lo más importante, que peldaños consecutivos subidos en el volumen efectivo en acciones (sin que Tenaris tuviera participación prioritaria).

Puede ser, entonces, que se esté en «la zona» del comienzo de un movimiento -difícil que sea un ciclo- alcista promovido del modo más clásico: refugiarse en activos empresarios -ante la inflación- y hallando una oferta insuficiente, para cualquier «tironeo de demanda» extra. Si esto resulta el comienzo cierto, recién lo sabremos más adelante. Puede que resulten solamente algunas ruedas, luego velozmente «descremadas» por líneas de operadores que no esperen más allá. Pero, las señales están, por lo que debemos prestar máxima atención al ritmo que se suceda. Acaso, valga la pena.