9 de abril 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Una semana valiosa para seguir, esta primera de abril que resultó con variantes al llegar a la mitad y diluyó la imagen, que había concedido en el comienzo. Y aquí viene bien recordar una vieja sentencia, acerca de tomar posición frente a un hecho que se presta para argumentarlo en favor, o en contra. Y es aquello de: «Para quienes creen, ninguna prueba es necesaria. Para quienes no creen, ninguna prueba es posible...». Pensamiento que estuvo dirigido hacia el aspecto de lo religioso, aunque es adaptable para otros menesteres (menos loables). Y nosotros lo referimos a este corto período transcurrido en el mercado, con dos ruedas de muy buenos augurios. Y una tercera, donde el índice decayó frente a una presumible toma de ganancias inmediata.

Se necesita reunir mayor cantidad de información, como para poder dibujar un perfil y tratar de ubicar el punto donde se halla la tendencia. Si es que resulta un simple vuelo cortito, para volver a lo mismo conocido en estos meses, o si se está generando un movimiento que pase de la zona de «acumulación» -de posiciones- a la del «crecimiento», la fase siguiente y suculenta.

La aleación de volumen/precios es lo que no se llegó a poder ver, ni siquiera en el positivo marzo con utilidad del índice en casi el 7%. Sin embargo, no bien pisado el cuarto período, se concretaron dos jornadas donde la figura deseada apareció: suba en cotizaciones, con expansión en negocios. Y lo que no es un dato menor, sin depender en absoluto de la producción de Tenaris: plaza clave que muchas veces, con su incidencia, distorsionó la verdadera imagen de las ruedas. Resultaron fechas donde hubo «derrame» sobre todas las líderes y, también, sobre papeles de menor envergadura.

El miércoles, sobrevino el sesgo bajista, y el total negociado tuvo la elasticidad en dirección correcta: encogió su volumen, ante la baja en precios.

La sugerencia -de ningún modo es recomendación- acerca de no perder de vista ahora a los activos accionarios, creemos que puede seguir en pie. (Al momento de escribir la nota, no sabemos sobre desempeños de ayer, que, junto con los de hoy, aportarán más señales para poder juzgar). Sirve recordar que no es sorpresivo un caminar tipo «serrucho» -de subas y bajas-, aunque un movimiento sólido se esté gestando. Por aquello de la sentencia, que evocamos al inicio.