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Cupones bursátiles
Agosto es a nuestra Bolsa lo que es octubre al mercado de Nueva York: una zona para transitar con temores y precaución, porque los «fantasmas» -vaya a saberse por qué- en algún momento aparecen.
El año anterior había surgido la excepción, en lo que fuera un excelente 2009, y agosto había dejado un leve saldo positivo, del 3,6%. Pero la regla volvió a cumplirse ahora y en el total -desde 1990 hasta aquí- se llevan 13 períodos negativos en el octavo mes, por solamente 62 a favor. Y en el historial, todavía late el famoso «crac» de 1976, uno de los más duros de nuestra Bolsa.
Y si bien se trató de un rebaje de escasos daños, quebró con su andar la fuerte reacción consumada en julio, que alentaba expectativas de ver un cambio en el curso del año. Con la baja de ahora, la cuenta de 2010 posee cinco meses con signos negativos, por solamente tres en avance. Y toda vez que el índice ensayó una aceleración, sobrevino la recaída. Convirtiendo al terreno bursátil en un campo minado, donde hay que adivinar el próximo paso.
Si sirve de alivio -se verá si es así-, lo estadístico advierte que en el campo minado aparece un sector de peligros menores. Setiembre tiene mayoría de alzas en el resumen, inclusive octubre -funesto en el Nyse- aquí da chances de mejoras.
Paso previo a un nuevo quiebre en noviembre, para cerrar el ejercicio con un mes que casi siempre resulta auspicioso, diciembre.
Panorama desde el Puente -con permiso de Miller-, una visión desde la objetividad pura, la estadística fría y contundente. Y si de algo sirve el pasado, es para comprobar que existen zonas más favorables que otras, que no necesariamente se habían de repetir (o todo sería muy sencillo).
Si a algún lector le presta utilidad, como orientación simple, la nota está cumplida. O quedará como liviana «nota de color». Así sea.

