20 de septiembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

En los Estados Unidos, la Reserva Federal anunció que va a implementar más controles para tratar de evitar que se puedan armar balances fraudulentos.

A tal nivel han llegado en la principal economía del mundo, donde quizás ni los indicadores que se muestran, resaltan todo lo confiable que era antes.

Nuestra Presidente había manifestado en momentos de su alocución -por el aniversario de la Bolsa- que así como se desestimaban los pedidos para aplicar el «ajuste por inflación», se irían a chequear balances de compañías que pagaban «muy poco impuesto a las ganancias». Sembrando otro mar de dudas, acerca de que se crea en balances falsificados.

Ahora, surgió el tema sobre las terminales «automotrices», con una acusación casi directa a lo que han ganado y el poco aporte impositivo.

Seguido de la presión ejercida para que las compañías del sector abonen anticipadamente los cargos fiscales: en función de lo que estime el propio ente recaudador.

Una serie de «inventos argentinos», claramente en avanzada sobre las empresas, que no deben tener parangón en otras economías.

Y esto suma para colocar cada vez más firme el plato dado vuelta: cuando son épocas donde parece que lloviera sopa nutritiva para los países como el nuestro.

Solamente un émulo de Jack Sparrow, temerario aventurero con escasa moral, podría querer establecer algo en el país: a no ser por razones que se funden en intenciones «poco santas».

A medida que se producen avanzadas de tipo sindical, que poseen una suerte de actividad liberada para «apretar» a empresas y directivos, también se incorporan ideas que parecen extraídas de algún húmedo volumen de teorías fracasadas.

Cuando más tendríamos que ofrecer las mejores condiciones para capturar dinero e inversión de países de primer mundo que pasan por problemas, en lugar de esto alzamos periódicamente nuevas vallas. E invitando a que los interesados se retiren de nuestra ventanilla de ingresos, para favorecer a un país vecino.

Más allá de números ima-ginativos, a los que deberá probarse, lo que se ve en muchos estados contables no es un panorama floreciente: solamente un escenario muy luchado, contra diversidad de contratiempos. Salvo algunos rubros.